CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Fichajes

Para un aficionado al fútbol, la preocupación se centra en ver qué fichajes va a realizar su club en la campaña que viene. Si además, eres del Real Madrid, ese tema se convierte en una obsesión con muy poco recorrido intelectual, es deseo e ilusión poco más, pero tiene poco de coherente, de racional y sí, de sintomático o superficial.

Pero ahora, en estos tiempos que corren, se lleva menos los fichajes de los Clubes de fútbol que los fichajes de los Partidos políticos, algo que se ha puesto de moda. Y es que da igual, el sueldo siempre será bueno, el tema está en cuánto podrán jugar, de inicio, entremedias o al final para perder tiempo.

Qué ironía de la vida. Toda mi vida he estado viviendo la tensión de si Ronaldo o Messi, o tal vez ahora Hazard o Pogba; todo es un dilema, por eso, cuando un equipo no funciona, se echa al entrenador y ya está. En política, los fichajes están siendo también un mercado de bandera, y no por el país de origen sino por el partido en el que militaban. Da igual, antes PP y ahora CIU, o tal vez, antes PSOE y ahora Podemos, o si no Vox como alternativa a esa juventud desaforada, descolocada, en paro, sin futuro, desanimada o esperanzada. Y si no, vayamos al tema del Valle de los Caídos, porque ahora hay que molestar las tumbas de los frailes, o de los caídos por uno y otro lado, o de no sé quién.

Y mi pregunta es, si el equipo versus partido va mal con los fichajes se echará al entrenador o no; seguirá la cosa hasta la siguiente campaña, con engaño o desilusión, con entusiasmo o desgana, pero seguirá. Es un dilema, pero estoy convencido de lo que pasará, aquí sí que estoy seguro, en el fútbol un poco menos. El caso es fichar, el primer día -con la presentación o la salida al campo- se besa el escudo, y el segundo se besa el bolsillo. Yo creo que tiene mucha similitud, tal vez, porque la vida misma tiene en todo mucha coincidencia. No hay mucha dignidad -si cabe un poquito en algunos-, no hay programa -en casi ninguno-, no hay sentimiento de escudo -se puede besar los primeros días, eso sí, con cierto tacto-, y no hay paciencia ni sacrificio, porque si no me sacan desde inicio, reclamo, llamo a la prensa, me hago el mártir, lloro un poco, pero si el  sueldo me lo suben, dejo de llorar y sigo aguantando en el banquillo.

Así es la vida, amigos. Ahora vienen tiempos de reflexión; para el fútbol en cuanto a ser madridista: también en los de Barcelona por eso de si tienen que jugar otra liga, de otro país o la de Andorra; y para la política por ver si el FIS está manipulado o acertará en su predicción, y sobre todo, por ver si juegan desde el inicio, esos caros fichajes que han empezado a llenar las pantallas televisivas, toreros, escritores, gentes del marketing, generales, actores, incluso están esperando que acabe Gran Hermano Vip por si puede haber alguno interesante que se ajuste al perfil que se busca. Ya sabéis, todo es posible y si no, Florentino Pérez puede echar un cable porque de eso sabe mucho.

Pues así está el panorama nacional. Me gusta porque soy 'masoka' y tal vez, porque quiero que esto cambie para bien, pero también me preocupa porque no sé si seremos capaces de, entre todo, porque todos somos culpables, podremos darle a esto ese giro merecido.