CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Dos años de Pedro Sánchez

01/06/2020

Este lunes se cumplen dos años de la moción de censura de Rajoy, dos años por tanto con Pedro Sánchez como presidente. Se impuso dos objetivos: agotar la legislatura y ser investido. Era legal llegar a Moncloa a través de una moción de censura, pero quería serlo tras ganar unas elecciones y contar con el respaldo mayoritario del Congreso. No pudo agotar la legislatura porque el Congreso le echó atrás los Presupuestos; ganó unas elecciones pero tampoco consiguió ser elegido en las dos vueltas se la investidura. Convocó nuevas elecciones decidido a ser presidente aunque tuviera que pactar con quien no quería. Así fue: la misma noche electoral, en diciembre de 2019, telefoneó a Iglesias para acordar su apoyo con las condiciones que le impuso el líder de Podemos. Entre ellas, nombrarlo vicepresidente y, ministros, a su mujer Irene y a tres miembros más de Podemos.

Sánchez es un presidente cuestionado por toda la oposición –excepto Podemos- y también por gran parte del socialismo. Ha tomado iniciativas que han provocado escándalo porque va contra los principios que siempre ha defendido el PSOE, y que alcanzaron su punto máximo de rechazo hace unos días cuando llegó a un pacto con Bildu que evidentemente tendrá contraprestaciones. En su favor hay que decir que sabe mantenerse contra viento y marea, aunque se le acuse de falta de escrúpulos a la hora de pactar y de defender más las políticas de Podemos que las que han sido bandera del Psoe. Pero ahí está, con los presupuestos de Rajoy prorrogados, con una pésima gestión del corona virus y con dirigentes del Psoe que no dudan en expresar públicamente su disconformidad con el presidente pero ni se plantean el relevo.

Las encuestas le siguen dando mayoría si se celebran nuevas elecciones, lo que dice poco de la eficacia del trabajo del PP, que nunca encontró un gobierno al que era más fácil hacer oposición. Esa es la fuerza de Pedro Sánchez: un PP que no cuenta con un proyecto que provoque entusiasmo, un par de partidos que siempre apoyarán al gobierno, sea el que sea, porque hasta ahora se ha encontrado con que el que gobierna acepta sus exigencias a cambio de sus votos, como ocurre con el PNV; más partidos independentistas que se pondrán indiscutiblemente al lado de los socialistas porque saben que el PP echaría abajo sus iniciativas soberanistas o independentistas. Y, por supuesto, contará siempre con la colaboración absoluta de Podemos, que jamás pudo pensar que en tan corto plazo iba a estar en el gobierno.

Sánchez ha llevado a España a los dos años más oscuros de su historia democrática, y lo grave es que lo peor, económica y políticamente hablando, está por venir. Pero el Psoe no lo va a defenestrar, por lealtad a sus siglas, y el PP porque no sabe cómo hacerlo. ¿Europa? Atentos, ahí pueden aparecer los problemas para Pedro Sánchez.



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