PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


No estorben demasiado, por favor

06/06/2020

Me conformo, y muchos seguro que también, con que no estorben. Bien está lo del ingreso mínimo, es de obligada implantación y no cabe ni en cabeza ni corazón que no se habilite oposición para quienes lo están necesitando y muy de verdad. Otra cosa es que aproveche como endémica paguita para quienes no quieren trabajar y un cachito tu por aquí y otro por allí y va doblar el lomo quien yo te diga pero a mí ni mirarme. Pero ahora lo que hay que atajar es la necesidad y el hambre y eso el control habrá de disponerse con energía y decisión. Y en eso dudas tengo porque experiencia, y mala, hay en abundancia.
Pero vamos que sí, que hay que hacerlo y cuanto antes que ya es tarde y están los de siempre, o sea las parroquias, Cáritas, Cruz Roja y las asociaciones vecinales, que a los oenegeros televisivos de nombres rotundos y algunos en inglés ni se les espera ni menos se les ve. Pero ahora es también muy importante, que el gobierno, los gobiernos, no estorben demasiado o hasta no se dediquen a joder. Porque me temo que ya lo han empezado a hacer y en vez de apoyar,  y entre que no se aclaran y que tienen en movilidad un descomunal, y en muchas ocasiones estúpido, y que la cara más morada del gobierno está en perseguir al perverso empresario y ponerle pegas, trabas, dificultades y hasta ver de subirle impuesto cuando lo que hay que intentar es que sobreviva como pueda. Y de nuevo me vuelvo a temer que ya se ha comenzado a estorbar, a base de burocracia, de impedimentos de todo jaez y condición, a impedir que puedan salir, recomenzar y avanzar.
Puede que haya zonas este verano que puedan tener, y hablo con región interior que somos una oportunidad dentro del trastazo, incluso de mejora. Pues a ello y que lo puedan aprovechar que a todos nos vendrá bien. Que si pone hasta arriba el turismo rural pues bueno, que si hay un trajín por las Castillas y la Mancha, por llanos y por montañas, por pantanos y por ríos pues oye, con cuidado sí, pero que todas las facilidades que se puedan dar, pues que se den. Hay que empezar y cuanto antes. Y ha hecho muy bien el Festival de Almagro en tirar con lo que puede pero para adelante y ojalá tire también la fabulosa recreación histórica del Puy de Fou de Toledo que solo me hablan de ella bien y tanto las gentes mas autorizadas como la más exigente chavalería. Y no sé por qué si todo va como parece que puede ir hay que cargarse las fiestas y los encierros por las alcarrias, así como para ya dejar hasta a la ruina arruinada. Precaución sí, histeria prohibitiva es ahora, ahora sí que sí, el momento de decir que no. Que si resulta que para el uno de agosto no hay ni rastro del virus que no me vengan con Nueva Normalidad, que eso es, como siempre que se le pone un adjetivo, por ejemplo a la Democracia (Orgánica o Popular) en realidad que de normal nada y de democracia menos. Vamos, que pura Anormalidad.
 La gente tiene ganas de retomar y de levantarse. No se las quiten ni las aplasten. Los proyectos hay que ponerlos de nuevo en solfa. Como ya está haciendo Sigüenza de nuevo en la tarea de preparar como se debe esa candidatura a Patrimonio de la Humanidad. La búsqueda de apoyos ha comenzado y está siendo fructífera. Muchos admiradores tiene y ya les adelanto que en el capítulo de las artes y las letras le va a sobrar. Y en esto como en los tiempos que nos corren ha llegado el momento de verdad de echarnos una mano y echarla por lo que de verdad tiene miga y da pan. Y si los políticos dejan de estorbar, pues mejor que mejor, que ya han dado por el saco todo lo que podían dar y hacho mal todo lo que podían haber hecho por lo menos regular. Que ya sabemos que es un verdadero imposible metafísico que lo hagan bien. Así que no estorben, no impidan, no hagan más daño y déjennos ya, aunque sé que es petición baldía, de intentar convencernos que sus desastres, insensateces y en ocasiones verdaderas astracanadas y penosos comportamientos fueron un dechado de acierto y de virtud. Todavía lo tenemos muy reciente y los muertos sin contar ni sin velar, para que nos vengan con la matraca de lo buenos que son y al servicio de todos que están. Que cada vez cuesta ya no solo de creer sino tan sólo de aguantar.