TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Como sea

27/05/2020

Ahora ha sido la Euroliga de baloncesto, como antes fueron los Juegos, como antes fue la Eurocopa, como antes fue la Liga francesa, la holandesa, la belga, otros cuantos deportes… Y cierto fútbol se empeña en sobrevivir como sea. Apunten esa expresión: «Como sea», porque encierra toda las claves del negocio no-tan-redondo que le ha quedado a los jefazos del balompié de elites por culpa de la COVID. «Como sea» es «a cualquier precio», porque jugar con las gradas vacías, con horarios que no corresponden y fechas inverosímiles (¡Aprovechando que se canceló una competición de selecciones, por favor!), significa que quieren recuperar parte de lo mucho-muchísimo que iban a perder en caso de suspensión. Como les comenté hace unos días, el periódico deportivo más importante de este país titulaba un artículo «El suicidio de suspender una competición», a lo que añadiremos que el lunes el presidente del Lyon (Jean-Michel Aulas) decía abiertamente: «Fuimos gilipollas al suspender la Liga en Francia, fue en grave error». El fútbol, desde esa atalaya en la que mira a todos por encima del hombro, lo ha vuelto a hacer: en su empeño de volver «como sea», incluso a costa del espectador, ha vuelto a llamar «gilipollas» a quienes pararon por pura lógica sanitaria o por respeto a la frustración de millones de seguidores. Las fábricas de hacer dinero, en estas situaciones de agonía, sólo piensan en el «como sea»: los dirigentes de la NBA, leíamos ayer, piensan en una macro-concentración de todos los equipos de la multimillonaria competición ¡en Disneyworld! Controles diarios, confinamiento conjunto y una especie de play off a toda velocidad en Orlando. Con el pabellón de los Magic, claro, vacío. De no ser porque la nueva normalidad lo ha tergiversado todo, me gustaría saber quiénes serían los «gilipollas» de veras...



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