TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Apocalipsis

01/07/2020

Los grandes no tienen minicrisis. Ésos son conceptos tontorrones inventados por alguien que no sabía cómo describir un empate. Los grandes tienen crisis terminales, hecatombes y apocalipsis, sufren fines de ciclo y desastres, no hay percances sino catástrofes. Los grandes están en un permanente proceso de destrucción sin saberlo.

Recordé todo esto cuando el periódico deportivo más leído online en este bendito país nuestro recordaba ayer un polémico tuit que Éder Sarabia (segundo de Setién) publicaba en 2015: «No hay goleador como Cristiano Ronaldo». En cualquier otro club tendría la transcendencia de una brisa veraniega: imperceptible y trivial. Pero en un grande, donde lo insignificante no existe, esas seis palabras con cinco años de antigüedad se convierten en otra lata de gasolina que echar al fuego. ¿Por qué salen ahora? Porque Sarabia se enganchó, o eso dicen, con Leo Messi en la banda de Balaídos durante la pausa de hidratación. Y el Barça es segundo. Y Setién no convence. Y habla Xavi («Nos estamos preparando para entrenar al Barça»). Y el club publica ese día en sus redes sociales un zapatazo del profesor Hernández como «Goal of the day»… Todo cosido con un hilo fuerte, que parece tejido por un enemigo, va formando la bomba perfecta.

En un pasado bien reciente, cuando el Real Madrid estaba mucho peor (la tunda del Ajax en el Bernabéu, eliminado de la Copa por el Barça y a 1.000 millones de puntos del liderato azulgrana en Liga), logró que Zidane volviese a la palestra. Gestionó ese apocalipsis con futuro, sacudiéndose el polvo de un traje que estaba hecho jirones y un «estamos bien, no pasa nada». El Barça no sabe hacer eso: revolverse en el dolor es la consigna. Hemeroteca y tensión. ¿Para qué tener una simple crisis si puedes autodestruirte?



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