LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


El pescado no está vendido

Andan las encuestas por ahí dando botes como pollos sin cabeza. Dicen todas que ganará Pedro Sánchez, pero en todo lo demás el barullo es monumental. Esta semana auguran a peor para los partidos de centro derecha y dejan socarradito a Podemos. Pero son tan dispares en los resultados que lo que descubren en verdad es que el día 28-A puede pasar cualquier cosa y llevarnos una sorpresa importante. Que puede salir con barbas y San Antón o sin ellas y entonces la Inmaculada Concepción.
Sí parece claro que la división en el centro derecha les resulta letal, y ya no digamos en el Senado, donde la necedad de sus líderes, puede abocarles a perder una mayoría y entregársela en bandeja al PSOE si las gentes votantes de ese sector no remedian la tamaña estupidez, soberbia y absoluta falta del mínimo sentido común y no digamos de España y Estado, que a ese ya ni mentarlo. El no alcanzar mayoría entre PP, Ciudadanos y Vox en el Congreso puede conjugarse con hacer un verdadero ridículo en el Senado. El tiempo se les agota, además.
La otra posibilidad, el Gobierno de Sánchez parece tener mejores perspectivas. Para él, claro está. Porque habría que sumar, ahora convertido en primera fuerza y a distancia significativa del PP, con los decaídos podemitas, que, sin embargo, pillarían moqueta, y con la tropa separatista, que quiere cobrarse algo mucho más peligroso. O sea lo que ahora. Aunque, y a pesar de los campanudos clamoreos de Rivera, vaya usted a saber en qué quedarán si resulta que suman entre los dos. Lo siento, pero ya no me creo nada de nadie y cada vez menos, porque cada vez se anotan en todos sus habes una docena de mentiras más. 
Nunca ha sido tan volátil ni esta más en duda el voto de un 30 por ciento pasado de los que irán a las urnas. Es por ello por lo que nunca como ahora la campaña va a ser decisiva y hasta el último momento todo puede dar un vuelco o por el contrario, disparar las tendencias que ahora parecen aflorar. Puede incluso que el resultado resulte tan retorcido que hasta, y no descarten en absoluto esa posibilidad, pasadas las municipales, tengamos que ir por tercera vez a votar. La política española, para quien está, es para Sigmund Freud o ya directamente para atar. 


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