LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Han tenido que venir a hacerlo los franceses

20/07/2020

Tras un par de intentos frustrados, Covid de por medio, he podido ir a Toledo para ver el ya reconocido espectáculo de recreación histórica, el Puy de Fou. Me habían hablado muy bien de él y lo habían hecho gentes con criterio. Varios niños emocionados y escritores con profundos conocimientos de historia y espíritu crítico, Juan Eslava Galán, sin ir más lejos. Fui con mascarilla y volví con los ojos como platos.

Lo primero que he de decir es que es, ante todo, un soberbio y maravilloso espectáculo que impacta todos los sentidos, la vista y el oído sobre todo pero yo diría que hasta el olfato y el tacto, en algún momento algo flota en el aire y llega a rozarnos. Pero son la luz y el sonido quienes se apoderan del espacio. Una recreación monumental, inaudita, un escenario impresionante presidido por los mas evocadores y emblemáticos edificios y ese lago esencial convertido al tiempo en el manantial de los prodigios y el centro de las representaciones donde converge la acción y todas las miradas.

Y estas tienen un común denominador, el esplendor y la humildad, la grandiosidad y el detalle. Un imposible en principio contradictorio que han conseguido entre todos,el guionista, el compositor, la puesta en escena, el director, los actores, la iluminación, el fabuloso atrezzo, el vestuario, los maravillosos caballos y el borrico. Porque el humilde pollino tiene un papel muy relevante y apreciable.

Es una recreación histórica. Y resulta ser apta para menores y para catedráticos, siempre que estos últimos lo sean en sabiduría y no en fatuidad. Está cuidada, se toma las licencias casi obligadas, se enriquece con la leyenda ya convertida en relato, sabe resolver con un acertadísimo toque de sensibilidad y un hermoso mensaje de reconciliación el momento mas terrible de nuestra reciente historia, la Guerra Civil, y, ¡sorpresa inaudita!, España y los españoles no aparecemos reflejados como el mas terrible cáncer y más sucia mugre que el Planeta haya padecido.

Es toda una inaudita novedad, una muy amable sorpresa y los espectadores, españoles en su gran mayoría, lo agradecen mucho, ya lo creo. Aunque, fíjense que cosas, para venir a recrear nuestra historia y que no aparezcamos como los más viles villanos que han pisado la tierra han tenido que venir a hacerlo ¡unos franceses!. Porque la empresa, aunque haya una parte hispana y han contado con asesores de primer nivel, es en su raiz, corazón y proyecto, francesa. Y menos mal que es francesa, porque en un descuido si es de "casa" seguro que quedábamos como Cagancho en Almagro.

Tras disfrutarlo, fue el primero en aconsejármelo, es en lo que vino a concluir Juan Eslava, que no es mal crítico, y en ello han venido luego a coincidir, Almudena de Artega, a la que le aparecen incluso antepasados por la escena, el gran historiador Fernando García de Cortazar y nuestra mas viajada y cosmopolita escritora, Carmen Posadas.

Yo, ya lo ven, he quedado fascinado. Y no hay por qué no decirlo. Me contaron que en breve, y si alguna vez le damos vacuna y aire a este mal bicho o a pesar suyo tienen ahora solo se cubre por seguridad un 40% del aforo, tienen previsto ampliar las actuaciones y representar nuevas escenografías, estas a la luz del día. Les puedo adelantar que habrá medievo y espada; siglo de oro, enredo y comedia y, eso si que no me lo pierdo, halcones, azores y águilas o sea, el gran arte de la cetrería.



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