CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


Ciudadanos, cuesta abajo

Cuesta imaginar qué estará pasando por la mente de Albert Rivera al observar que encuesta tras encuesta todas apuntan una caída espectacular en las expectativas de voto de Ciudadanos. La verdad es que la relación de este partido con las encuestas nunca ha dejado de ser polémica. O les pronosticaban el cielo o señalan el infierno. Cuando con Inés Arrimadas al frente consiguió la proeza de ganar las elecciones en Cataluña -fue el partido más votado- ningún sondeo previo había pronosticado semejante resultado. En sentido contrario, cuando Rivera decidió que había llegado la hora de dar el salto al ruedo nacional Ciudadanos estaba que se salía en las encuestas. Pero se quedó en 40 diputados. Después cayó a 32 y en la legislatura que acabamos de dejar atrás mejoró y obtuvo 57 pero no alcanzó a superar al Partido Popular que consiguió 66 -el unicornio que envenena los sueños de Rivera: adelantar a Pablo Casado-. 
De esa nostalgia nacieron algunas de las decisiones de Rivera que le han hecho dar los bandazos que parece que ahora penalizan las encuestas. Como decía cuesta entender a qué obedece ese registro de montaña rusa que reflejan los sondeos. Quizá sea la propia condición de partido bisagra la que le hace comparecer como veleta. Pero no parece tanto una cuestión de metamorfosis ideológica -debutó con un ideario socialdemócrata y antinacionalista y pasó a proclamarse liberal- como la percepción de que es un apartido con un líder tornadizo.
Es probable que el declive de Ciudadanos en los estudios de intención de voto no obedezca a una sola causa aunque las más invocada apunta a la estrategia impuesta por Rivera, empecinado en no pactar con Pedro Sánchez facilitando la investidura que habría evitado la repetición de las elecciones. Hay quien no se lo perdona. Pero hay más. El cambio de tono, la acritud incluso en los discursos de Rivera en el Congreso -intervenciones airadas con descalificaciones fuera de lugar- tampoco debe habar gustado a una parte de su parroquia. 
A todo lo dicho habría que añadir un factor exógeno a Ciudadanos y que podríamos relacionar con algo así como la nostalgia del bipartidismo. Que el PSOE se mantenga en cabeza en los sondeos y que estén subiendo las expectativas de voto del PP puede que se explique por la fatiga de muchos ciudadanos cansados del espectáculo de bloqueo y del teatrillo político que ha sido el signo de esta legislatura fallida. Quizá sea injusto -porque el principal responsable del bloqueo y la repetición de elecciones ha sido Sánchez- pero hay quien le echa la culpa a Rivera. Por eso Ciudadanos va cuesta abajo en las encuestas.  


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