NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Vivir con miedo

31/07/2020

Llevamos cinco meses viviendo con miedo. Meses en los que nuestra mente ha recorrido todos los estados de ánimo catalogados, y alguno más que aún no teníamos identificados.
La ansiedad, la tristeza, el insomnio, la incertidumbre -y podríamos seguir-, son solo algunas de esas sensaciones y estados por los que todos hemos pasado en este tiempo. Y el miedo. Miedo a no saber enfrentar una enfermedad desconocida. Aún hoy lo es porque no sabemos si su letalidad ha menguado por el calor o no, porque es evidente que la capacidad de contagio la sigue teniendo en forma. No sabemos si los anticuerpos son suficientes. Si los que han sido portadores se pueden recontagiar, y a su vez contagiar. No sabemos si las pruebas son fiables, y durante cuánto tiempo. No sabemos cuándo tendremos vacuna. No sabemos nada. Miedo a que le toque a alguno de los nuestros, miedo a que nos toque a nosotros, a que les toque a otros.
Han sido meses de pánico en los hospitales y residencias. Han sido meses de miedo en las casas. De incertidumbre en los trabajos. De preocupación en las familias.
Dicen que el miedo es nuestro mejor mecanismo de defensa, nos evita problemas. Nos mantiene alejados del peligro, o al menos nos mantiene prevenidos. Pero en este caso el miedo nos ha paralizado. Ha detenido a todo un país, a todo un continente. Ha puesto en pausa al mundo. Y no es para menos con las tasas de mortalidad que ha dejado.
Con la llegada del verano parece que se ha abierto ante nosotros un pequeño oasis. Algunos lo están disfrutando o lo han disfrutado ya. Para otros comienza ahora. Una ventana meramente temporal, porque mucho me temo que los brotes impedirán que podamos disfrutarlo de manera presencial allí donde solíamos. Una ventana que, sin embargo, nos permitirá reflexionar, resetear la mente para poder encarar el próximo curso político, escolar, deportivo, e incluso viral, con otra perspectiva.
Hoy Pedro Sánchez se reúnen en La Rioja con los presidentes autonómicos para analizar cómo afectará a las regiones el fondo de recuperación europeo acordado recientemente en Bruselas. Emiliano García-Page ya sabe lo que quiere trasladar en ese foro de discusión. Pedirá una mayor coordinación de las autonomías a la hora de establecer los mecanismos necesarios para controlar los brotes para «no entrar en una carrera alocada» entre comunidades autónomas para ver quién toma las mejores decisiones y de forma más rápida.
Por otro lado quiere que se envíe a la ciudadanía un mensaje de «serenidad» para que, precisamente, alberguemos alguna esperanza a partir de otoño y dejemos a un lado el miedo. «No todo está descontrolado y en otoño habrá perspectiva de solución médica» dijo, por lo que consideró necesario «fabricar» responsabilidad, prudencia y «esperanza» para afrontar una nueva etapa en la que aún tendremos que convivir con el virus. Aprovechen todo lo que puedan este oasis temporal. ¡Nos vemos en septiembre!