PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Cs: un final miserable

12/03/2021

La suerte, a que vamos a engañarnos, la dejó Rivera echada, pero había maneras de concluirla y Arrimadas ha escogido la más indigna y el final más miserable. Cs, prefiero poner la sigla, por respeto a la palabra, estaba ya sentenciado por los veletazos y las urnas. Pactó cuando no podía, no lo hizo cuando debía, propició la moción de censura para que Sánchez e Iglesias recogieran las nueces y las urnas dictaron sentencia desde entonces de forma cada vez más dura y lo harán definitivamente en cuando puedan. Pero había formas y la de unir la traición más rastrera y emboscada como colofón del camino solo añade vergüenza. Una traición que ha sido y es cada vez más obscena y sobre todo a quienes un día confiaron en su palabra. Las propias palabras de Inés Arrimadas, de anteayer mismo, lo demuestran y la marca a ella misma: «Estamos centrado en salvar vidas y empleos. Quienes estén pensando en este momento en poner en peligro la estabilidad de los gobiernos tienen un problema moral». Ya lo creo.
Lo de Murcia es la antesala. El preludio, en realidad, lo vivimos en Castilla-La Mancha. Y Girauta, quien ahora da grandes voces contra ello es quien propició y selló con nocturnidad y alevosía la entrega de lo poco que le faltaba, las capitales de Guadalajara, Ciudad Real y Albacete, a Page. Desde entonces en Castilla-La Mancha ha sido un monaguillo oferente ante el mandatario socialista, dedicado únicamente a ‘colocarse’ (y a los familiares más cercanos, el caso alcarreño es obsceno) y a ir viendo como garrapatear para que cuando llegue el día de echar la persiana Page les cobije en algún rincón y les mantenga la migaja. Como partido, y ellos son los primeros que lo saben, ya no existen. Es tan solo una carcasa vacía. Ni militantes, ni votantes. Solo quedan los ‘pillantes’.
  La deriva marcada por la sucesora de Rivera ha ido avanzando y concretándose desde el primer arrimón y entrega parlamentaria a Sánchez y se ha desbocado tras la hecatombe en Cataluña. Ahora han roto aguas y lo harán por todas partes. En Castilla y León el PSOE lleva removiendo el charco desde hace semanas y en Madrid estaban en eso desde casi el día siguiente de firmar el pacto. Pero su movimiento ha desencadenado la respuesta. Isabel Díaz Ayuso no podía esperando que tras haberle puesto la soga al cuello eligieran el momento de abrir la trampilla para colgarla. Ha disuelto la Asamblea y apelado a las urnas. Las mociones de censura a posteriori de Errejón y Gabilondo solo demuestran que lo tenían todo maquinado y que a lo que temen es a que los ciudadanos voten.
 Ciudadanos, otra vez, se ha puesto a mover el árbol. Y de nuevo, quienes tienen todas las papeletas de acabar en la más absoluta miseria son ellos.