CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Lágrimas de lluvia

Si por algo será recordada esta Semana Santa en Cuenca no lo será por el esplendor de sus procseiones, ni por el ambiente y el recogimiento vivido en las calles al paso de las imágenes por el casco histórico. Lo será por las lluvias torrenciales que impidieron el comienzo de los desfiles o, en el mejor de los casos, la suspensión de aquellas que pudieron comenzar a duras penas y tuvieron que regresar a sus templos de origen de forma apresurada. Es la primavera, dirán algunos, en estos tiempos en los que el cambio climático juega con los designios de todos nosotros a su libre albedrío. Por ejemplo, en estos días de Semana Santa todo está al revés, llueve en el sur y este de la Península Ibérica, mientras en el norte y oeste disfrutan de días soleados y agradables. Parece que el efecto foehn que estudiábamos en Bachillerato hace unas décadas tiene los días contados.
Para Cuenca está meteorología es un desastre. Unas fechas clave para la ciudad en todos los sentidos se fueron al traste por la lluvia y los hoteleros vieron cómo según se acercaban las fechas claves de la Semana Santa recibían decenas de cancelaciones de reservas, con lo que la ciudad dejó de recibir unos ingresos fundamentales para la economía conquense para el resto del año. Toda la ciudad sufrirá las consecuencias de las lluvias primaverales que, si bien son vitales para garantizar las cosechas en la agricultura y pastos abundantes para la ganadería, se llevan por las alcantarillas las ilusiones de toda una comunidad entera, no sólo cofrade, sino de todos los ciudadanos que esperan durante un año vivir estos días en un ambiente a la vez religioso, a la vez festivo. Sin embargo, todo se fue al traste y las lágrimas de los miles de cofrades en los templos conquenses se unieron a las gotas de lluvia que mojaron los adoquines de las calles. 
Mientras escribo estas líneas veo en la televisión que los visitantes de diversos destinos turísticos, sobre todo de sol y playa, adelantan su regreso ante la imposibilidad de poder disfrutar de estos días debido a la meteorología tan adversa. Afortudamente, Cuenca y su provincia tienen otros atractivos, aparte de su Semana Santa. A disposición de nuestros visitantes están los monumentos históricos y artísticos, museos que, aunque no muy conocidos, son verdaderas joyas culturales, así como un entorno natural de excepción, que dan al turista otras oportunidades para pasar unos días inolvidable y descubrir una tierra que tiene derecho a tener una oportunidad de futuro, a pesar de que los políticos se empeñen en negársela año tras año.