Las propuestas del PSOE para Cataluña que pueden agitar la campaña

SPC
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El PSOE desveló ayer el contenido del programa electoral con el que concurre a los comicios del 28 de abril, un documento que era esperado con interés por lo que pudiese apuntar respecto a la política a desarrollar por Pedro Sánchez para solucionar la crisis política con Cataluña: la receta de Ferraz en este sentido se resume en negociar con la Generalitat más autogobierno, es decir, la misma fórmula que lleva aplicándose tres décadas, desde Felipe González a Mariano Rajoy, incluido el expresidente José María Aznar, ahora crítico con los nacionalistas catalanes después de que en 1996 aceptara no pocas concesiones para llevar a efecto su primera investidura. La solución que plantea Pedro Sánchez no es nueva y la gran incógnita es qué medida el próximo 28 de abril podrá ser convalidada en las urnas por los ciudadanos

La polarización de la campaña, en la que Cataluña forma parte del debate principal, va a hacer que se hable mucho en los próximos días de la posición del PSOE, diametralmente opuesta a la de PP, Ciudadanos y Vox, que mantienen el artículo 155 de la Constitución como principal reclamo hacia un electorado que no está dispuesto a consentir un incremento de la inversión en Cataluña si ésta va en detrimento de las necesidades en el resto del país. Y aunque en el programa no existe referencia expresa a la negativa expresada por Sánchez en mítines de que no dará su apoyo a la celebración de un referéndum de autodeterminación, el trato diferencial puede ser argumento suficiente para complicarle lo que queda de campaña electoral. Esa propuesta de más autogobierno, que se traduce en más dinero, junto a la negativa a aplicar un 155 permanente son factores de los que se van a beneficiar sin duda los tres partidos que defienden una actitud más dura del Gobierno con los independentistas.

La publicación del programa socialista puede abrir un nuevo tempo en la campaña electoral porque servirá para afianzar los mensajes de unos y otros respecto a un problema crucial. El efecto está todavía por ver, pero es previsible que en un momento en el que todavía queda un elevado alto de electores indecisos pueda servir para decantar el voto. Por un lado, aquellos que estimen que Sánchez está echándose en manos de los nacionalistas e independentistas y comprando su voto en el Congreso por adelantado y, por otro, quienes consideran que la solución al problema catalán pasa por un establecer un marco de relación que garantice, a priori, la estabilidad en el conjunto del país y contribuya a reducir el porcentaje de catalanes con espíritu secesionista. En cualquier caso, lo más preocupante de todo es el riesgo de que todas las propuestas -tanto del PSOE como de los demás partidos políticos que concurren a las elecciones- queden relegadas a un segundo plano a la hora de que los electores decidan el voto. Cataluña es un grave problema, pero no el único que debe preocuparnos.