TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Esto me parece urgente ¿a usted no?

28/11/2020

Se aceleran rupturas, desde la de Arrimadas con el proyecto de Presupuestos de Sánchez/Iglesias/Rufián/Otegi hasta la de dos bancos, que iba a asentar el nuevo y complicado mapa económico que habrá de consolidarse tras la pandemia. Este 2020 ha sido un período en el que muchas cosas se han hecho añicos, y unos destrozos se han unido a otros. Y ello hace a mi entender urgente redefinir un panorama político que nos tiene a muchos demasiado desconcertados. Un plan de reconstrucción no solo económico; también moral. Pienso .y, tras consultarlo con no pocos, me parece que no soy ni mucho menos el único-- que hay cosas que deben hacerse urgentemente, antes de que acabe de despedirse este nefasto año y demos paso a, glub, 2021.

Lo primero, explicar un plan de vacunaciones algo más detallada y convincentemente de lo que lo hizo el titular de Sanidad, Salvador Illa, que debería ir pensando en dejar paso a otra figura menos abrasada en estas lides. Qué duda cabe de que Illa, que aún conserva un cierto prestigio en el terreno de la imagen estrictamente política, podría colaborar muy activamente en la campaña catalana en apoyo de Miquel Iceta. O sea, otra cosa.

Y, por cierto, es obvio que no debería ser el de Illa el único ministerio que cambiase de manos y de rostros; pero ese es el viejo tema de las dos almas que no podrán convivir mucho tiempo en el mismo elenco gubernamental. Y algo tendrá que ver la actuación de este elenco en el hecho de que en el índice de resiliencia de Bloomberg ante el Covid, un ranking titulado 'Los mejores y los peores sitios para vivir en la era del coronavirus', España esté situada en el puesto cuarenta y uno de un total de cincuenta y tres países analizados. Por debajo de naciones como Bangladesh, Rusia, Egipto, Pakistán o Turquía, por poner solamente algunos ejemplos significativos y que en principio se podría pensar que estarían a nuestra retaguardia. O sea, que algo debemos estar haciendo mal, o peor que otros cuarenta países, vamos.

Lo segundo, creo que al menos tres de los ex presidentes del Gobierno, Felipe González, Aznar y Rajoy (lo de Zapatero me parece ya más impredecible), habrían de salir ante los medios para, conjuntamente, proclamar que así no se puede seguir. Me parece que sería un enorme ejemplo de convivencia democrática esta 'gran coalición de los ex' para sugerir líneas maestras que sí pueden seguirse transversalmente y para proclamar que uno de los grandes problemas de la nación está anclado en la vicepresidencia segunda del Ejecutivo y en sus alianzas con gentes imposibles para la construcción del Estado. Puede que ese paso tuviese como consecuencia benéfica acelerar un encuentro en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, Pablo Casado, que cada vez aparecen más distanciados por motivos obviamente ajenos al bien de la nación.

Lo tercero, entiendo que sería conveniente, y posiblemente será inevitable, un acercamiento entre Ciudadanos y el Partido Popular, una vez que Inés Arrimadas ha dado un portazo doloroso a su colaboración con el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos. Me parece lamentable que C's y PP, ambas formaciones moderadas y en cuyos programas encontraríamos no demasiadas diferencias, sigan mirándose de reojo ante el temor a una absorción y buscando puntos de discrepancia ideológica que, sencillamente, apenas existen.

En cuarto lugar, debo decir que albergo grandes esperanzas en que, esta vez, el mensaje navideño del Rey a los españoles, dentro de poco más de tres semanas, albergue contenidos que no necesiten ser demasiado interpretados ni tamizados desde la lisonja, desde la indiferencia o desde la corrección política. Los tiempos no son como los que vivíamos el año pasado y, por tanto, el mensaje a unos ciudadanos que esperan sintonizar en sus inquietudes con las del jefe del Estado, tampoco puede ser como tantos anteriores.

No digo yo que aquí se agoten las cosas que de manera prioritaria e inmediata habrían de hacerse en la vida política nacional para empezar a aquietar los ánimos inflamados por algunos anuncios que desde el Gobierno se nos hacen. No, de esta no salimos precisamente ni más fuertes ni más unidos. Pero sí puedo asegurar que, por muy difíciles de dar que hoy se nos antojen, por muy utópicos que parezcan, estos cuatro pasos, apenas cuatro pasos, allanarían no poco el sendero de espinas que nos aguarda en este primer tramo de los 'infelices años veinte' del siglo de las tinieblas.



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