MIS RAZONES

Pilar Gómez


La hora de Casado

06/07/2020

Pablo Casado acude hoy a la cita telemática con el presidente del Gobierno de cara a sondear lo que se ha bautizado ya como una segunda edición de los Pactos de la Moncloa. Un enunciado tramposo y falso, dicho sea de paso. El líder del PP ha hecho muy bien en responder a la invitación. Los usos democráticos han de respetarse, aunque otros no lo hagan.
Cuestión aparte es entrar en el juego de Sánchez, que, dados los prolegómenos de esta cita, resulta palmario que tiene interés en todo menos de poner las bases para un sólido un acuerdo con el principal grupo de la oposición. Cuatro minutos ha hablado el presidente del Gobierno con Pablo Casado desde que se decretó el estado de alarma. Este detalle, nada nimio, evidencia el espíritu negociador y el afán de consensos que tiene el presidente del Gobierno.
No yerra Casado si desconfía de esta jugada. Inés Arrimadas, que con toda su buena voluntad se prestó el viernes a participar en la ronda negociadora, salió de la charla absolutamente estupefacta. Sánchez, conforme a él es costumbre, no le planteó nada, ni programa, ni proyecto, ni puntos para alcanzar un acuerdo. Sólo quiere la foto de las reuniones, transmitir la idea de que tiende la mano para alcanzar acuerdos. No es cierto. Puro trampantojo de mercadotecnia política. Lo de siempre con Sánchez.
El jefe del Ejecutivo exige una inclinación de cabeza por parte de la oposición para  seguir adelante en su inasumible camino de desatinos. Y si PP o Cs no acatan esta actitud, los envía al pelotón de la ultraderecha, junto a Vox. Es una estrategia artera, tramposa, que ya ha puesto en práctica en más de una ocasión y que le viene funcionando con relativo éxito. Pero el panorama ha cambiado, las circunstancias son otras. La sociedad está indignada con la gestión de la crisis, los errores, torpezas, mentiras. El desastre absoluto.
Casado acude a la cita con una oferta bajo el brazo, un serio plan de acción para que España pueda hacer frente al tsunami económico que amenaza con barrernos del mapa en cuanto se supere la pandemia. Cabe pensar que Sánchez sonreirá y no hará ni caso. Otra ocasión perdida. El presidente del Gobierno lleva ya tiempo demostrando, incluso a los suyos, que no está a la altura de lo que las terribles circunstancias reclaman para salvar a este país.