NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Opciones imperfectas

08/05/2020

«Los adultos entendemos que en la vida hay que elegir entre opciones imperfectas». Esta frase la pronunció el eurodiputado de Ciudadanos Luis Garicano esta semana tras conocerse el acuerdo entre su partido y el Gobierno para prorrogar por cuarta ver el Estado de Alarma. Una expresión que tumba cualquier atisbo de elogio que pudiera deslizarse hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez en la gestión de la crisis, como algunos han intentado hacer ver. Michael Ignatieff lo definió como «el mal menor». Claro que él hablaba de la ética política en una época marcada por el terrorismo internacional.
El acuerdo entre el Gobierno y Ciudadanos ha sido visto por algunos como un acercamiento. Pero nada más lejos. Lo que sí ha sido es una jugada más que acertada en un tablero donde la partida es sanitaria, pero la estrategia es más bien política. Ya lo defendió la portavoz de Ciudadanos en el Congreso y líder del partido, Inés Arrimadas, durante su intervención cuando advirtió que no se estaba votando a favor de ningún gobierno, sino a favor de medidas que salvan vidas. Tenía claro Arrimadas que levantar el Estado de Alarma demasiado pronto podía suponer un paso atrás imperdonable en la lucha contra el coronavirus. No lo entendieron así importantes cargos del partido, como Juan Carlos Girauta, que anunció su baja tras el movimiento de la cúpula de partido naranja.
Sin embargo, esa decisión de acercamiento al Gobierno, en un momento en el que los apoyos se le empiezan a escurrir de las manos a Sánchez, ha hecho que se vea el panorama de una forma bien distinta. Ante una gestión errática por parte de la coalición de Gobierno, Ciudadanos se ha presentado como un partido de Estado, capaz de anteponer el bien común de la ciudadanía al interés partidista. Un interés que se ha dejado ver en otras formaciones como el PP, que dejó a Pablo Casado ayer solo en el hemiciclo con una postura ambigua. De ataque en su discurso, pero de abstención en el voto que dejó al partido en tierra de nadie en un momento en el que la ciudadanía está demostrando más responsabilidad que muchos de sus dirigentes políticos, y una ciudadanía a los que les gustaría tener más certezas de cara a una desescalada que, o nos ponemos de acuerdo, o apunta a desescalabro. En lo positivo de esta prórroga nos hemos encontrado a un Ejecutivo que se ha visto obligado no solo a llamar al resto de formaciones políticas, sino incluso a negociar para buscar esos apoyos. Que ahí estaba, como siempre, el PNV.
Veremos si estos movimientos hacen que se desestabilicen los bloques, o que se ensanche el centro, porque no olviden que cuando pase la pandemia, que pasará, volveremos al juego político y será ahí cuando los aciertos y errores, de unos y de otros, tendrán el efecto que no están teniendo en estos meses de crisis.