MIS RAZONES

Pilar Gómez


Manosear la Constitución

Casi tres meses después de la celebración de las elecciones generales, España languidece sin Gobierno ni visos de tenerlo. Pedro Sánchez no ha hecho los deberes. Ha recibido en el Congreso y en Moncloa a los diferentes líderes políticos, en línea con lo que le encargó el Rey, para acudir a una sesión de investidura. No ha logrado ni un sólo apoyo. Y no lo ha conseguido porque no lo ha buscado. Porque negociar no es sólo sentarse en una mesa y esperar que el interlocutor se rinda a tus pies.
Nada ha ofrecido Sánchez ni al PP ni a Ciudadanos. Tan sólo les ha lanzado admoniciones sobre lo inconveniente de que tenga que pactar con los separatistas. Nada. No ha hecho nada. Y para redondear la jugada, el presidente en funciones tiene la desfachatez de plantear una reforma del artículo 99 de la Constitución para evitar nuevos bloqueos. Un disparate de dimensiones colosales.
El problema no está en la Carta Magna. Hasta ahora se han podido investir a siete presidentes del Gobierno sin problemas infranqueables. Sánchez ganó las elecciones con apenas 123 disputados. Necesita apoyos para ser investido y para gobernar. No quiere hacerlo con Podemos, su socio natural. Tampoco se ha esforzado lo más mínimo en lograr el respaldo en el bloque del centroderecha. Quiere que otros le hagan el trabajo. Y, como no es así, pone el foco en la Constitución.
No es ese el camino para desbloquear una situación como la actual, que supera los límites de lo aceptable y bordea el de la indignidad. Los españoles han votado. Quieren y necesitan un Gobierno. Y a Sánchez se le ha votado y se le paga para eso. Que quite las manos de la Constitución y se ponga a trabajar. En serio.



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