LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


Corpus de Cortes

Este Jueves de Corpus llega con la resaca de la constitución de las Cortes de Castilla la Mancha, las décimas de la democracia en las que se recupera la tradición de la mayoría absoluta. Toledo ha sido siempre sede de Cortes, de una forma u otra, pues los concilios no eran otra cosa que la representación visigoda del pueblo, que luego se lanzaba puñales. Sus señorías tendrán el Corpus para reflexionar, aunque bajo un chaqué a cuarenta grados, quién sabe si lo que les ocurra no sea lo que a Don Quijote con los requesones de Sancho, que se fundieron en su cabeza creyendo que eran sus sesos. Ahora faltan el debate de investidura y la toma de posesión del presidente. Emiliano ha recuperado brillo imperial, dada su abultada victoria. Parece un Carlos V recién llegado de Alemania o un Felipe II, en cuyo imperio no se pone el sol. Lo más jugoso de la legislatura serán las revueltas comuneras para nombrar sucesor y los líos con Pedro, que ha pasado del Cruel al Ceremonioso, pues no encuentra ceremonia que lo catapulte de nuevo al Falcon. Nos metemos en septiembre y seguimos sin gobierno. Las bicicletas son para el verano y los acuerdos también.  
El Corpus viene a calmar el ambiente y sosegar el intelecto. Les tengo dicho a mis amigos que al menos una vez en la vida vengan a Toledo en estas fechas. La Ciudad Imperial luce majestuosa, hace un templo de sí misma, prolonga sus cielos en el entoldado inacabable que surca el firmamento, viste sus mejores galas. La mañana de Jueves es recuerdo directo de la Creación, de cuando Dios hizo las plantas y las puso al servicio del hombre. En lugar de coger manzanas, Adán debió pisar cantueso, pero se lió la historia.
Ahora cada año siento el Corpus más íntimo, más mío. Debe ser el lento pasar de los años que deja huella en el centro del corazón ajado. Cada mes de junio noto matices distintos, acentos diversos y flores nuevas. Es el recuerdo de una fiesta centenaria que siempre se repite diferente. Mañana Don Braulio hará diez años que llegó a la archidiócesis. A él se debe la resolución del dilema de los dos Corpus, cuando echó mano del misal hispanomozárabe y terminó con la dupla que se había establecido. Roma tiene liturgia, pero Toledo también. La mozarabía recoge la antorcha de la Solemnidad del Corpus Christi, que fue colocada en jueves precisamente para no pasar desapercibida en mitad del calendario y la semana. Por eso jamás se entendió en Toledo un Corpus dominical.
Pange lingua, gloriosi... Volveremos a cantar uno de los salmos más hermosos que compuso Santo Tomás de Aquino para la exaltación de la Eucaristía. Los jóvenes no muestran interés por el acervo y la tradición hermosísima de tantos siglos y se van de botellón. Ya les llegará la resaca más adelante. A veces, viene incluso sin pretenderla, como a Pedro Sánchez, que después de la celebración del domingo por la noche, el lunes se dio cuenta de que sólo tenía ciento veintitrés escaños. Pedro debía salir de pertiguero para medir la altura de los pactos.
Este Corpus es uno de los más tardíos debido a la celebración de la Semana Santa. El año que viene llegará antes por los caprichos de la luna. Desde Nicea, esto es así. Esperamos que a Pedro le insuflen espíritu de lo alto y pueda formar gobierno. Lo contrario sería un fracaso. Y abriría las puertas a otro movidón electoral que el cuerpo no aguanta. Que pregunte a Emiliano cómo se pacta con Ciudadanos. Y que se venga a Toledo porque a Rajoy le dio suerte. La alcaldesa puede darle un gigantón o la tarasca.