DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Un tren sin parada (II)

A Page no se le suelen escapar muchas piezas. En el deporte de la política, que en ocasiones es limpio y en otras no tanto, hace tiempo que aparece como un gran cazador. En la región, a día de hoy, es el más listo de la cuadrilla. Apenas ha levantado el vuelo la perdiz y ¡zas!, al zurrón. Con esa capacidad de tiro y de olfato, no se entendía que no hubiera olido todavía el nuevo AVE de bajo coste, ese tren que han bautizado como Avlo. Lo presentó el ministro Ábalos el 11 de diciembre y ya ese día coló que no iba a parar en Guadalajara. Había que resignarse y verlo pasar de lejos, como la mayoría de los trenes que atraviesan los casi 100 kilómetros de vía de alta velocidad que tiene esta provincia. Por eso extraña que el presidente regional haya tardado casi dos meses en reaccionar, con los billetes ya a la venta y con el tren a punto de comenzar los primeros servicios. Se le adelantó incluso la Generalitat de Cataluña, que con las cosas del comer suelen estar bastante listos. “Vamos a reclamar que no dejen a Guadalajara sin parada de tren low cost y que se mejoren las frecuencias. Para eso lo pagamos entre todos”, ha anunciado Page esta semana. ¡Eureka!, presidente. Aquí sólo hay que esperar que Sánchez y su Gobierno le hagan más caso que cuando les pidió que no pactaran nada con los separatistas. El tren, o para, o no para. Aquí no hay vaselina que valga.  

Aun siendo importante lo de este Avlo, es más relevante lo de reclamar mayores frecuencias. Si no se ofrece un mínimo abanico de servicios, la estación de Yebes seguirá apareciendo como una instalación fantasma. Aquí sí que se ha llegado tarde, no sabiendo aprovechar el crecimiento poblacional de Alcalá y del resto de poblaciones cercanas. Debería haber sido la gran estación del Corredor, una situación que no se ha querido ver, a pesar de que muchos vecinos de diferentes localidades de la Comunidad de Madrid a los que Atocha les pilla a una distancia similar o un poco menos, vienen aquí a coger el tren. Fundamentalmente, porque el parking es gratis. Ya sé que si hablas con uno de Jaén o de Badajoz les parecerá cosa menor, pero no es cuestión de consolarse con el que menos tiene, sino con el que, en una situación predominante, permite que se agrande la brecha discriminatoria. Si no, que luego no nos vendan la milonga de la despoblación. Por estas tierras no se habla tanto de la España vaciada, en una construcción totalmente despectiva, sino de la España vacilada, que es lo que somos. 

¿Y la línea convencional qué? Con un servicio cada vez más degradado y olvidado. Esto afecta directamente a las gentes del medio rural, que tienen cada vez más difícil desplazarse por este medio de transporte. Luego está el Cercanías, del que ya hemos hablado más de una vez y que mantiene atrapados a miles de viajeros que se desplazan cada día a Madrid en una aventura cuyo final es siempre una incógnita. Por casi excepcional, es noticia cuando llega a su hora, aunque los que mandan no se enteren porque en el coche oficial eso no se aprecia. 

Lo de abrir batallas contra el Gobierno de España, aun siendo del mismo color político, es una vieja técnica que Page aprendió de Bono. A su padrino le dio muy buenos resultados. Entre sus victorias más sonadas, está el cambio del trazado de la autovía de Valencia a su paso por las Hoces del Cabriel. A ver lo que sale de esto.