MIS RAZONES

Pilar Gómez


Un Rey ejemplar

22/06/2020

Seis años de reinado acaba de cumplir Felipe VI. No han sido años fáciles.  Desde su complicado aterrizaje al frente de la Institución, tras la agitada renuncia de su padre, Juan Carlos I, envuelto en todo tipo de escándalos, a la actual campaña emprendida desde sectores políticos que incluso forman parte del Gobierno de Nación. Lo nunca visto, miembros de un Ejecutivo conspirando y atacando abiertamente al Jefe del Estado.
Felipe VI conduce la Institución con enorme prudencia, pulso excelente y la firmeza necesaria en las ocasiones precisas. Su discurso del 3 de octubre de 2017 fue pieza fundamental para frenar el golpe de Estado que impulsaban las autoridades catalanas. Uno de los pasajes más negros de nuestro pasado más reciente. Aquel mensaje no solo le granjeó al Rey el respeto y la admiración de los demócratas sino que supuso una pieza fundamental para sostener el marco constitucional que nos dimos los españoles hace cuarenta años.
Serios coletazos judiciales de las turbias correrías del Rey emérito en tierras del Golfo Pérsico aún alteran la estabilidad de nuestra Monarquía. El Rey cortó formalmente todo lazo con su padre al renunciar a su posible herencia y al retirarle la asignación que se le otorgaba desde el presupuesto público. Un gesto decidido y necesario, un alejamiento doloroso pero imprescindible.
Pese a ello, la campaña contra la Corona, auspiciada desde Podemos y jaleada en sectores populistas, separatistas y de la izquierda más reaccionaria, no cesa. Todo lo contrario. Sube de tono. El presidente del Gobierno, en contra de lo que cabía esperar, muy poco hace por respaldar al jefe del Estado. Se mantiene alejado y se cruza de brazos ante una situación que pone en grave riesgo la estabilidad institucional de nuestro país.
Felipe VI goza de la simpatía y la admiración de los españoles, como se comprueba en la encuesta que publica este fin de semana ‘La Razón’. Este apoyo social ha de traducirse, cuanto antes, en un pacto de todas las fuerzas democráticas en torno a la Corona. Nunca en la historia España ha conocido un periodo de estabilidad y prosperidad como el que disfrutamos en estas últimas cuatro décadas. Hay elementos que pretenden alterarlo, y hasta derribarlo. Es labor de todos impedirlo. Es preciso aunar esfuerzos,  colaborar en el fortalecimiento y consolidación de la Monarquía de todos. De no hacerlo, lo lamentaremos.