TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


El trabalenguas que vivimos

21/09/2020

España se ha convertido en el país de los trabalenguas que, aunque mucho se habla en todas la teleletrinas de los muertos covidianos, nadie es capaz de decir cuántos muertos van. Y si de contagiados hablan no se entiende ni el español que se supone que todos hablamos, que tener información es como elegir en las apuestas una combinación ganadora, y casi con las mismas posibilidades que acertar el euromillón. Es como si hablaran en arameo primitivo, y en lugar de decir mil dijeran lm o en lugar de 28.000 dijeran lmhctnv, aunque como quieren minimizar casi siempre que les preguntan dicen n; aunque para liarnos dejándonos las cosas claras lo que suelen decir es «las cosas no están claras» y lo dicen así srlcntsnsscsl, y así pasa que no entendemos dn. Toda apuntaba a que iba a venir un salvador cuando nos dijeron en las teleletrinas que: España estaba confinada, ¿quién la desconfinará? El desconfinador que la desconfine buen desconfinador será. La cosa tras llegar el desconfinador no terminaron de estar albúminas, diáfanas, no llegaron ni a ser agua turbia, que unos que parecían confinados a bote pronto dejaron de estarlo y otros que parecían libres fueron nuevamente normalizados con la nueva confinación, y entonces se oyó en las letrinas que: España estaba en la nueva normalidad, ¿quién la desnormalizará? El desnormalizador que la desnormalice buen desnormalizador será. Pero como tampoco estaba claro las letrinas acudieron al arúspice de la pandemia, el que todo sabe y todo ignora, y se escuchó decir: España está simonizada, ¿quién la dessimonizará? El dessimonizador que la dessimonice buen dessimonizador será. Aunque como no se ponían de acuerdo en el parlamento de las autoridades que hemos autorizado, en ese lugar de inculto y de parlamentear en anacoluto de los demagogocitos parlamentarienses, se oyó gritar al pueblo que: España necesita ser salvada de un tal y tal Illa Salvador: ¿Quién la desillará? El desillador que la desillice buen desillizador será. Y se pusieron a discutir, o, mejor dicho, a lo que más se lleva actualmente, a demonizar, repartiendo culpas y sin asumir responsabilidades, momento en que los españoles comprendimos que España está endemoniada, que no tenemos congreso sino pandemonium: ¿quién la desendemoniará? El desendemoniador que la desendemonie buen desendemoniador será. Muchos creían y prefirieron creer que la culpa era de las autonosuyas, y hasta el pueblo llano y a algún opositor se le oyó decir que España está autonosuicidada, (también vale decir suicidándose) y entonces se dijo en la sede del pueblenin, lugar al que va pablenín, que las autonosuyas se las compongan para despandemizarnos: ¿quién nos despandemizará? El despandemizador que nos despandemice, buen despandemizador será. Algunos autonosuyos, con resquemor, huyendo de la pandemia, dándole un abrazo, o escupiendo a España, que tampoco queda claro, dijeron al pueblo que España está electorando, que pronto habrá un nuevo pandemónium: ¿quién la deselectorará? El deselectorando que la deselectoralize buen deselectorando será. Y lo dijeron en gallego y en vascuence, mientras tomaban data los catalinos. Vamos que al río revuelto echaron el anzuelo para pescar antes de que las aguas se pusieran claras cantando a los suyos una canción de raza y honda raigambre española: ¿Qué quien maneja mi barca, que a la deriva me lleva?, ¿quién? Que no sé si tengo clara la letra, aunque la música seguro que a todos nos suena. Y ya se sabe que España es el país de la envidia, y entonces otros por no ser menos dijeron que querían elegir. Todo suena a que madrí no lo vio venir ¡o sí! Y claro o no, todo es relativo y se relativiza, hasta la corrupción es relativa y lo que se roba también, que todo en las letrinas es opinable, que opina el españolito, el juecito, la ministrita, la cajera, el periodisto, la radia, yo mismo, y más vale que guardáramos silencio. Pero como el comité de expertos no habla, o se fue y no hubo nada, y «la cosa no está clara», no nos queda otra que tomar el don Simón de cada día, aunque otros prefieren una clara, o agua clara, pero como le decía el resinero al amo «agua, aguardando estaba, y no vino». Si usted no lo entiende, yo tampoco…