NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


La oportunidad cercana

17/07/2020

El coronavirus ha iniciado una nueva era en muchos aspectos. En casi todos. También en el turismo. El año pasado las cifras de visitantes extranjeros a nuestro país marcaron un hito con más de 83 millones de personas. Ese era el dato que importaba. Este año las previsiones ya apuntan a que esa cifra se quedará en un tercio, apenas unos 30 millones de turistas de otros países, si es que llegan.
Los grandes agentes del sector ya han dado por perdido el año 2020, y ven 2021 como de transición a la espera de encontrar la vacuna que resuelva todos los problemas de movilidad que ha generado la pandemia. Es decir, que hasta 2022 no volveremos a ver unas cifras que nos hagan soñar de nuevo con un sector como el que era, pujante.
Se impone pues volver al modelo de un turismo de cercanía y de interior que en su día se impulsó, es verdad, pero que se dejó un poco de lado. Esta semana el Gobierno de Castilla-La Mancha presentaba una campaña para atraer a ese turismo que había dejado de ser atractivo. Al turismo de vecindad, de cercanía, el de aquí de casa. Un turismo que nos de seguridad y garantías, sanitarias por supuesto, pero también garantías de servicio y de calidad. Ese turismo al que muchos establecimientos terminaron por dar la espalda porque primaron la cantidad del turista extranjero, tanto en número de visitantes como en gasto. Ese turismo al que casi daba igual cómo le trataras porque era probable que no fuera a volver, y si no volvía no pasaba nada porque detrás vendrían muchos más.
Esta crisis ha dejado la puerta abierta para que pueda entrar, de nuevo, ese turismo propio que valora el trato y los detalles, y donde más de un negocio tendrá que volver a cuidar aspectos que en su día despistó. Por suerte otros muchos han mantenido ese espíritu y vocación, por lo que esta nueva etapa no les implicará más que mantener la exigencia consigo mismos para que la confianza vuelva a reinar en el visitante.
Es el turismo que reclama ahora Castilla-La Mancha con esta campaña, el cercano, el de individuos y no de grupos que a veces parecen rebaños. Y no hay duda de que la región tiene los elementos para poder sacarle todo el partido a este tipo de turismo del que nunca se ha desprendido, pero que ahora necesita más que nunca potenciar. Tiene la tradición, la cultura, la historia… Tiene el arte, el patrimonio, la arquitectura… Tiene el paisaje, la naturaleza, la diversidad… ¡Y qué decir de la gastronomía!
Es verdad que en este tiempo lo cercano se ha puesto muy de moda. A la fuerza. Pero puede que estemos ante una nueva oportunidad para conocer, y reconocer, aquellos lugares que tenemos a la vuelta de la esquina. Desde lagos a castillos cruzando bosques y hayedos. De una ciudad monumental a otra viajando entre viñedos u olivares. O de un pueblo a otro conociendo la historia, la gente, y sus tradiciones y gastronomía. Es una oportunidad que no deberíamos dejar escapar y Castilla-La Mancha parece que está dispuesta a aprovecharla.