Javier Caruda de Juanas


Acqua

18/03/2021

Contábamos el pasado lunes en La Tribuna que el Ayuntamiento tiene previsto realizar una intervención importante para poder recuperar buena parte de las fuentes ornamentales que adornan silenciosamente nuestra ciudad. Los que peinamos canas ya recordamos la singularidad de los paseos nocturnos adornados por aquella fuente de colores que durante muchísimo tiempo se empeñó en dar nombre a la plaza de Cánovas… hasta que llegó el monumento al Nazareno, claro. Aquella vino a ser sustituida por una aún más grande y más moderna en la plaza de España. Tampoco esta ha sido capaz de resistir el envite del tiempo quedando a la espera de esa remodelación integral de un espacio que necesita cuanto antes esa intervención.

Más recientemente se instaló en plena entrada a la ciudad, en la rotonda del ingeniero Ángel Pérez, otro surtidor monumental a modo de bienvenida al visitante.

La ciudad fortificada alberga toda una ruta de fuentes que deberían ayudar a sosegar el alma ante la belleza de las plazas y rincones que les dan cobijo. Plaza de Santo Domingo, calle de San Pedro, puerta de las Carmelitas, ronda de Julián Romero…y tantas y tantas otras que dulcifican nuestro ritmo cotidiano con la rumorosa caída del agua. O al menos así debería ser porque la realidad es otra. Buena parte de las fuentes conquenses silenciaron su canto hace años, otras lo han visto reducido a la más mínima expresión…Por eso la intención de acometer una revisión integral de las fuentes de la capital es una buenísima noticia para todos. Por un lado, un surtidor sin agua transmite una sensación de dejadez, de descuido. Por otro, si el mayor valor de la ciudad es el turismo tenemos la obligación de cuidar este recurso que tanto la embellece, el lugareño haciendo un uso de las mismas responsable y las instituciones manteniendo las mismas en el mejor estado posible. Ojalá que este plan se demore lo menos posible y ya sabemos que las cosas de palacio, van despacio. Porque miremos, por el contrario, la situación creada en torno a un elemento histórico muy relacionado con el agua. El pasado año se acometía la restauración del puente romano situado en La Melgosa con el fin de poner en valor un puente que por sus dimensiones, morfología y cantería es muy similar al existente en Valeria. La propia intervención permitiría dilucidar si este recurso pertenece al mundo romano o no. En septiembre de 2020, visto el resultado de la obra se decide paralizarla por motivos técnicos e históricos. Hoy, seis meses después, el puente luce exactamente igual que en el momento de la paralización. Desde mi más absoluto desconocimiento de procesos y legislación me pregunto: ¿De verdad no se puede utilizar algún procedimiento de urgencia para deshacer lo realizado o sencillamente ya no existe la posibilidad de dejarlo como estaba? Ya sé que no es lo mismo llamar que ir a abrir pero si el modelo económico de la ciudad se basa en el turismo, esto nos obliga a tener la ciudad en perfecto estado de revista, a poner en valor cualquier recurso que tengamos y, sobre todo, a ser diligentes en la rehabilitación y mantenimiento. Sueño con que en 2021 todas las fuentes funcionen y ese puente romano de La Melgosa sea un pequeño recurso más pero claro los sueños, sueños son.