Una pregunta muy muy tonta : ¿Hay alguien en el gobierno que haga una mínima reflexión sobre las consecuencias del corona virus antes de tomar decisiones, tanto económicas como de prevención del contagio? ¿Alguien que haya consultado con los expertos de la Organización Mundial de la Salud, que haya replanteado la decisión de centralizar las compras sanitarias que han traído tan dramáticas consecuencias? ¿Alguien, en suma, que se haya tomado la molestia de pensar, solo pensar un minuto, para hacer bueno el refrán de que el mejor de los sentidos es el sentido común?

La angustia que invade hoy a los españoles, con noticias sobrecogedoras ante el número de fallecidos y afectados, se incrementa al ser consciente cada día, cada minuto del día, que el futuro de este país y de todos y cada uno de nosotros depende de un grupo de incompetentes que no tiene la menor idea de cómo abordar la situación. Vivimos gracias a los sanitarios que se están dejando la piel, y gracias a miles de funcionarios que desde sus diferentes destinos cumplen con lo que consideran que es su deber; en muchos casos haciendo oídos sordos a las instrucciones de las autoridades políticas, y sé bien lo que digo. Como sobrevivimos porque la inmensa mayoría de los españoles está teniendo unas cotas de responsabilidad individual que se echa en falta en quienes estaban más obligados a tenerla, los que mandan órdenes todos los días desde Moncloa con la arbitrariedad de los patos sin cabeza.

Para desgracia de todos, España cuenta con el peor gobierno en el peor momento de su historia democrática. Y no se puede echar a ese equipo de dirigentes, porque han sido elegidos democráticamente y hay que respetar y cumplir el mandato de los ciudadanos.

Toca por tanto aguantar. Cumplir las instrucciones aunque se crean equivocadas y asumir cada uno sus propias medidas de protección; las del sentido común que falta a quienes nos mandan. Es muy preocupante la situación actual, con miles de muertos y sin que se vea que la famosa curva comienza a descender. Pero una vez sobrepasada esta situación, llegarán momentos tremendamente duros: el equipo económico toma decisiones que no hay un solo experto que considere acertadas. Ni uno. Todos los consultados, no necesariamente empresarios, dicen lo mismo: cualquier informe riguroso sobre las consecuencias de lo que ha anunciado Sánchez la noche del sábado demostraría que esas medidas crujen aún más a todas las empresas, grandes medianas y pequeñas … y al empleo.

Ese informe riguroso que obligatoriamente tendría que haber hecho el gobierno, no aparece por ninguna parte. Lo que lleva a pensar que no lo han redactado, pues en caso contrario ya lo habría hecho público para demostrar que no yerra al decretar la prohibición del despido y el cese de toda actividad no indispensable.

Es la hora de resistir, aunque lo que sale es llorar por la ineptitud de los gobernantes.



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nodino y de perfil ínfimo, 'el triste' —así se refiere a él otra de mis amistades— es un 'donnadie' que llegó de rebote hasta donde ahora se encuentra