NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Cegados por las elecciones

Hay un problema de base, y es que estamos en campaña electoral. Y cuando se está en campaña se están contando los votos y es difícil levantar la vista. Muchos recriminan a Pedro Sánchez su tibieza y falta de determinación para frenar los vergonzosos altercados que estamos contemplando atónitos en Cataluña. Un país como el nuestro no se puede permitir dar la imagen que está dando al mundo como si aún reinara la represión y el totalitarismo. Y no, no estamos en ese país por mucho que se empeñen en repetirlo los independentistas.

Es verdad que Pedro Sánchez puede hacer más. Para mi gusto se quedó corto en la declaración del pasado miércoles, con una mera apelación a la “firmeza, proporcionalidad y unidad”. Se quedó corto, sí, pero no está demostrado que hacer más sea lo mismo que hacerlo mejor. Tomar el control de los mossos, suspender la autonomía, pedir a la Fiscalía que intervenga, aplicar el 155... son opciones cuyos resultados no podemos prever. Y dudo mucho que eso acabe con los disturbios en las calles. Los propios mossos aseguran no haber vivido episodios de violencia, y además así coordinada, como los que se han dado esta semana.

Con este tridente argumental de firmeza, proporcionalidad y unidad, Sánchez manda un mensaje a su derecha primero, asegurando que actuará con la contundencia que sea necesaria y dejando claro a PP y Ciudadanos que todas las opciones están contempladas, sin descartar ninguna vía de acción si la ocasión lo requiere. Por otro lado manda un mensaje a Podemos y a los partidos independentistas, asegurando que cualquier acción será proporcionada y se limitará a lo concreto. Últimamente ha variado esta palabra y utiliza la de serenidad, garantizando que no se actuará en ningún momento a lo loco. Pero luego habla de unidad, un mensaje que parece lanzarse así mismo ya que es precisamente de lo que carece en este momento, de unidad de todos los partidos para hacer frente a una crisis política y territorial como no habíamos visto.

De hecho, la ronda de consultas que efectuó el miércoles pretendían eso, testar la unidad de los partidos y comprobar el grado de respaldo con el que cuenta para adoptar cualquiera de las opciones. Y se encontró con un Pablo Casado exigiendo más contundencia con un listado de medidas a adoptar y criticando poco menos que su irresponsabilidad e inacción; a un Albert Rivera también echando en falta valor y coraje para defender a los catalanes; y a un Pablo Iglesias confiando en que no se tomarán medidas extraordinarias porque dice que aún no se dan las condiciones.

Y es que el problema de tomar cualquier decisión no es que haya un gobierno en funciones. Es que en menos de un mes todos ellos se vuelven a someter al examen de las urnas. Y las encuestas, como se ha visto en anteriores ocasiones, puede llegar a nublar el juicio. Esperemos que para entonces Cataluña siga en su sitio.


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Al sentarse posteriormente en mi mesa, no pude menos que felicitarle por el atrevimiento de trasladarles esa contundente sentencia; la compartía plenamente