CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


El debate que no será

Habrá debate, pero no el debate que debería ser. Después de mucho misterio, el Presidente-candidato se ha avenido a un debate a cinco, es decir estarán PP, VOX, Ciudadanos y Podemos. Lo han pensado hastael último minuto y han estudiado de manera minuciosa lo más conveniente o lo menos arriesgado para un candidato que va de claro ganador en escaños aunque todavía queda por dirimir lo realmente importante: quién va a gobernar. Hoy por hoy y con todas las encuestas en la mano, incluida la del CIS, solo hay dos posibilidades: o Pedro Sánchez o Pablo Casado. Lodemás son ensoñaciones aunque todos estén obligados a decir quesalen a ganar. Este cara a cara, este debate que es el realmente importante es, justamente, el que no se va a celebrar. Cabe preguntarse qué riesgos advierten en el mismo cuando el candidatosocialista va de ganador. Cabe preguntarse por qué en su momento Pedro Sánchez consideraba una obligación democrática que Rajoy no debatiera con él y ahora es él quien escabulle un tú a tú con Pablo Casado a quien, por cierto, el CIS le augura casi las tinieblas. Tantas que ni Tezanos se las cree. Es una lástima, una faena democrática que el candidato socialista noquiera debatir con su auténtico rival. Habrá pensado su equipo que noes conveniente, pero realmente no hay nada más inconveniente que negarse a testar propuestas con quien, hoy por hoy, es el líder de la Oposición. A falta del debate que no será, el día 23 en Atresmedia, veremos y escucharemos el debate a cinco. Tengo para mí que con la aceptaciónde este debate a cinco, Sánchez va una pizca retador. Todos contra mí, pero se van a enterar. Se van a enterar sobre todo las tres derechas y Sánchez se encargará de poner en evidencia a Pablo Casado. El candidato socialista no levantará la voz. Desde el PP se estima que Sánchez tiene miedo al cara a cara con Casado. No creo que este sea el motivo. Más bien me inclino a pensar que lo que no quieren en Ferraz es la visualización de Casado como eventual Presidente de Gobierno, como alternativa a su presidencia. Mejor mezclarlo con todos los demás. En cualquier caso, los debates, en general, se sabe como empiezan pero no como terminan. Un mal gesto, un exceso verbal, un lapsus dialéctico puede machacar a quien lo protagoniza, de ahí que desde ayer mismo todos los equipos de todos los partidos se hayan puesto manos a la obra para que sus respectivos candidatos, por lo menos, no se equivoquen. Es libre el señor Sánchez de acudir o no a cualquier debate que se le plantee pero queda feo, muy feo, que no haya aceptado el cara a cara con Pablo Casado y que además no haya explicación. En fin...