COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Respuestas inmediatas

08/04/2020

Hace unos días la presidenta in pectore de Ciudadanos. Inés Arrimadas, pedía al Gobierno un plan para la salida de la crisis sanitaria con su deriva económica para saber como se va a afrontar el futuro. Lo acompañaba de su disposición a hablar de un acuerdo nacional que apuntara en esa dirección. De hecho ya comienza a hablarse de cuándo y cómo van a comenzar a relajarse las medidas de confinamiento y la paulatina vuelta a la normalidad. Todos esas pretensiones son lógicas y se acentúan a medidas que pasan los días de encierro y los dientes de sierra aparecen en la evolución de la epidemia, acompañados, en el peor de los casos del dolor producidos por las pérdidas de familiares cercanos y la imposibilidad de comenzar el duelo.

Es una reacción muy humana quererlo todo y quererlo ya. Se pide a los científicos respuestas inmediatas a problemas a los que se enfrentan por primera vez sin conocer como va a ser la evolución de la enfermedad, y a los políticos se les exige con mayor contundencia que digan desde el minuto uno que van a hacer, como si la situación no fuera cambiante, o porqué no actuaron como debieran haberlo hecho, pese a no conocer la magnitud de lo que se venía encima,  lo que da pie a que cualquier decisión gubernamental, sea sometida a una crítica acerba que considera todas sus acciones una muestra de ineficacia, improvisación, inacción, bandazos... Es cómo si todo lo que pudiera haberse hecho mal se hubiera hecho rematadamente mal. Y a pesar de esa sensación, varios organismos internacionales,-OMS, OCDE- han respaldado y validado las medidas adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez.

Cierto que el gobierno ha pecado de impericia en algunos momentos, pero no es menos cierto que ha contado con una oposición de derechas que ha apoyado a regañadientes esas decisiones porque no había otras posibles. La falta de humildad de Pedro Sánchez, de no levantar el teléfono para informar de primera mano al líder de la oposición ha contribuido a ello. Pero no es menos cierto que como se ha comentado en otros países la oposición da la impresión de estar más en lucha contra el gobierno que contra el coronavirus.

Al Gobierno se le ha demandado un plan para cuando se levante la emergencia sanitaria y haya que atender al destrozo social que habrá causado y ya ha puesto encima de la mesa la iniciativa de lograr un acuerdo para la reconstrucción que ha sido acogido de mala gana por el PP. En muchas ocasiones se había hablado de la necesidad de alcanzar un pacto de Estado para salir de un variado tipo de problemas que ha afrontado la sociedad española. Pero el Gobierno de turno siempre había hecho oídos sordos. Ahora es el Ejecutivo el que lo propone, de forma incipiente, como la formulación de un deseo.

La respuesta en contrario a la propuesta viene determinada por la presencia de Unidas Podemos en el Ejecutivo, como si la propuesta futura fuera la traslación automática de su programa electoral y se tragara al PSOE. 

Quienes reniegan de esa posibilidad quizá desconocen que pactar es convenir, ajustar, concertar, condicionar, negociar entenderse, transigir armonizar, contemporizar, comprometerse, todo bajo la base del diálogo y la buena voluntad. Y olvidarse de tratar de imponer los intereses partidistas.



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