Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Testigos incómodos

29/03/2020

Van a por los sanitarios. Sí, a por los sanitarios sindicalistas. Médicos, enfermeras, auxiliares, administrativos. Y han empezado en Talavera de la Reina. Señalándoles ante la opinión pública, tratándoles de vagos, insolidarios. La última semana se han sucedido las denuncias, propuestas y llamadas de atención a los responsables de las gerencias de salud y del SESCAM por las situaciones desesperadas que se están viviendo, sobre todo en los Hospitales de Toledo, Talavera y Albacete. Algunas serán inevitables en esta situación de emergencia sanitaria pero otras, quizás, podrían tener una gestión mejorable.

El delegado de prevención del Área de Talavera denuncia en todos los medios de comunicación, con imágenes y testimonios, cómo algunos sanitarios del Hospital Nuestra Señora del Prado tienen que fabricarse equipos de protección con bolsas de basura, incluso en la planta de Neumología donde hay pacientes contagiados con coronavirus. En Albacete, un video publicado por las trabajadoras, deja patente el colapso en las Urgencias del Hospital, los pacientes esperando de uno a tres días una cama, pueblan los pasillos mientras que los sanitarios, reclaman más camas y equipos de protección suficientes. En Toledo hemos visto como algunos trabajadores del Hospital Virgen del Valle desinfectan sus equipos de protección con lejía para reutilizarlos. El Sindicato Médico de Castilla–La Mancha ha tenido que emprender medidas judiciales para que se provean a los sanitarios de los recursos básicos de protección ante la angustia de estos profesionales que están sufriendo en primera línea. Y CCOO ha exigido que se garantice la atención sanitaria en la Comarca de Talavera tras el cierre de los consultorios, afectando a unos 14.000 habitantes, siendo Talavera la primera de las Áreas Sanitarias que lleva a cabo esta reordenación de acuerdo a las recomendaciones del SESCAM. Que rápidos y disciplinados somos para reducir, luego siempre los últimos para recibir.

Ante esta situación, hemos visto a la administración, a veces intentando negarlo y otras poniéndose las pilas. Pero lo que de ninguna manera espera ver es un requerimiento público a través de los medios de comunicación, para que vuelvan a sus puestos de trabajo los representantes sindicales de los trabajadores. Justo después de sus denuncias. Los representantes sindicales liberados, como cualquier otro profesional sanitario, máxime en estos momentos de crisis, están a disposición de sus respectivas jefaturas para incorporarse, como algunos ya lo han hecho. Y si exigen a la gerencia que cumpla la ley e informe por escrito de la necesidad de esta incorporación es porque así debe ser. Yo al menos me quedaría más tranquila sabiendo que los representantes sindicales tienen que incorporarse por necesidades sanitarias y no por amenazas o represalias, para quitarlos de en medio y que no sean testigos incómodos que denuncien y exijan mejoras para nuestra sanidad pública. No todo vale, tampoco en una situación de emergencia sanitaria.

Estamos siendo testigos de lo que ocurre en nuestros hospitales, gracias a trabajadores de la sanidad pública, a sus representantes sindicales y a periodistas que informan también desde primera línea. La información y la verdad también son importantes para quienes estamos preocupados en nuestras casas. La Administración debería tener a estos representantes sindicales como aliados en la gestión de la escasez y la dificultad en estos duros momentos y no como enemigos. Hoy mi aplauso también va por los sanitarios, para sus representantes sindicales que han sido puestos en la picota por sus superiores. A quienes analizan, visitan, llaman, reciben quejas, se preocupan, proponen, pelean, exigen, hoy como ayer, recursos materiales y humanos suficientes para que podamos decir y sentir que tenemos el mejor sistema sanitario.