DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


S’ha Acabat

Ante los nacionalismos y populismos, ¡Europa! Vuelvan a leer por si ven algo raro. No deja de ser una receta, quizá demasiado manoseada, pero que sirve para combatir algunas de las amenazas de muchos países de la Unión, incluido España. En ese lema no hay ninguna provocación ni tampoco la pretensión de hacer frente a los separatistas con algo más que no sea la ley y las normas que rigen el conjunto de la Unión. Es la apuesta por mirar en grande y no en pequeño, sin que eso suponga quitar voz y derechos a los más chicos, que no es el caso de Cataluña.
En Barcelona hay un colectivo que se hace llamar S´ha Acabat. Son jóvenes  -muchos están o han pasado por otros colectivos como Sociedad Civil Catalana- y son abiertamente constitucionalistas. Se han propuesto denunciar la vulneración de derechos y defender la Constitución y el Estatuto de Autonomía. No piden nada más que el respeto a la pluralidad de ideas. Y en ese contexto, este jueves convocaron una mesa redonda para abordar cuestiones tan enriquecedoras como la actitud de las instituciones europeas ante los nacionalismos y los populismos, o si el separatismo catalán tiene similitudes con el de otros Estados de Europa. El lugar elegido para realizar este acto era la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), uno de esos espacios públicos de libertad que intentan controlar los independentistas, los más radicales pero también los que no son violentos. Ya el miércoles tuvieron el primer aviso cuando recibieron agresiones en la carpa informativa que habían instalado en la universidad. Les dijeron de todo menos guapos y un día después las escenas de violencia se repitieron con mucha más crudeza.
Da igual quien estuviera en esa mesa redonda, siempre y cuando las ideas no traspasaran ningún límite, que no era en el caso. Se da la circunstancia de que una de las ponentes era Maite Pagaza, eurodiputada, a la que niñatos y no tan niñatos recibieron al grito de nazi. Sobra recordar que Maite es víctima de ETA y que la banda asesinó a su hermano sólo porque era el jefe de la policía en Andoain. Eso para que tomen nota los autodenominados antifascistas. Avergüenza y da mucha pena ver también cómo los Mossos tuvieron que escoltar a Cayetana Álvarez de Toledo porque si no se la comían. Las caras de odio de los agresores son para analizar una a una.
Aunque habrá quien asocie este episodio lamentable a los indepes catalanes -no con poca razón- conviene, en esta ocasión, separarlo, aunque sea sólo unos segundos. Los intolerantes son muy hábiles para sumarse a cualquier escenario en el que puedan montar la bulla. Aznar sufrió un acoso en la Universidad de Oviedo, enchapuchados impidieron un acto de Felipe González en la Universidad Autónoma de Madrid y Rosa Díez no pudo dar una conferencia en la Complutense. Hay coincidencias. En todos estos ataques los agresores se presentan como antifascistas, acudiendo al lugar de libertad por excelencia a dilapidar ese derecho. Fascistas travestidos de demócratas. En este caso, en la UAB llueve sobre mojado y no estaría de más que el rector de explicaciones convincentes, porque con su silencio sólo ha conseguido amparar a los violentos.
Cuando alguien no puede expresarse en libertad en la universidad hay un problema grave, y por mucho que intenten blanquear el problema, las imágenes de la UAB demuestran que la situación se ha ido de las manos. Si no hay firmeza por solucionarlo después de las elecciones, la orina del enfermo no hará más que empeorar.