PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


¿Por salud o contra los toros?

13/06/2020

Hoy sábado yo quería y debía estar en Guadalajara. En concreto compartiendo la lectura del manifiesto en defensa del sector taurino (gracias a la organización por su invitación) tras el paseo manifestación convocado por ganaderos, taurinos y peñistas. No sólo en la capital alcarreña sino también en las diferentes ciudades de la región ante lo que asoma como la peor amenaza, y tienen muchas, que los toros afrontan y que esta vez puede dejar a la Fiesta, y nunca mejor dicho, para el arrastre.
Quería y debía estar. Pero no podré. Mira tú por donde, tras haberme pasado enmontado y en mi cabaña alcarreña, más de dos meses y medio, donde llegué antes de que comenzara el confinamiento y de donde volví hace apenas una semana, ahora resulta que no puedo retornar. Cosas de la Ley de Alarma. Tuve que regresar a Madrid por motivos de trabajo y la inminente salida de mi novela, Cabeza de Vaca, que no va de toros sino del gran explorador que caminó entre los indios desde Florida hasta California, del Atlántico al Pacífico y que eso sí, fue el primer blanco en ver los búfalos, cazarlos con los sioux y comer de ellos. Vacas corcovadas, les llamó. Predestinación por apellido debía ser.
Pero a lo que vamos, que no puedo estar y que lo siento de veras. Porque soy taurino, porque fui peñista y porque aunque ya no corra los encierros no me pierdo el ver a los jóvenes alcarreños hacerlo, fintar y sentir esa emoción que solo ahí, en ese amanecer, y si es en el campo aún mejor, se puede sentir. No puedo estar porque, regresado a la capital madrileña, una fase por detrás, ahora a no ser por causa que se entendiera de fuerza mayor no puedo volver a la provincia por ser de otra comunidad. Vamos que si asomo el pregonado iba a ser yo. Que en estos tiempos la chivatería visillera y roña, ha aflorado como parte de paisaje nacional.
Uno entiende que se tomen todas las precauciones necesarias para que no le abramos puestas al virus, como sí se las abrimos y con enorme fruición, aunque sea delito «fascista» mentar el 8-M, que hay que evitar en lo que podamos el rebrote, pero que lo mismo que se intenta comenzar a recuperar vida en todos los ámbitos parece que en este se quiere aprovechar la coyuntura para apuntillar. A eso huele la pasión que les ha dado a muchos por «suspender» las Fiestas, pero antes de todo cualquier cosa que tenga que ver con los toros.
La pasión en nuestra tierra, que es en diferentes modos muy sentida por las gentes de toda la región, es general. Las ferias, empezando por las de Albacete, pero ojo con las de Cuenca y Ciudad Real, son del mejor nivel. En las alcarrias, y a pesar de que el coso de las Cruces de Guadalajara tiene su nombre, lo que prima es el encierro, encabezado por los brihuegos, pero compartido por más de cien pueblos. Como peñista de Guadalajara, desde que estaban prohibidas y hubo que rescatarlas (alguna «visita y estancia» obligada a Comisaría me costó como presidente aquellos años primeros de la comisión de peñas) siempre tuvimos como objetivo el conseguirlo para la ciudad. Y pronto, bien es cierto, ya con el primer alcalde democrático, Irizar, se consiguió. A lo mejor alguno se ha olvidado de todo aquello pero esa memoria, la de la Transición, también es bueno refrescarla, digo yo.
Tiempos por y de Libertad. Y de juventud de uno, que eso cuenta también. Los encierros, hace 16 años exactos los dejé de correr, cuando me di cuenta en la subida de la Carrera, que ya lo único que hacía era estorbar. Pero me gustaría, como todos los años, poderlos ver. Y me parece que hay algunos empeñados en que no. Que ni esos ni ninguno. Y que el coronavirus les viene muy bien como excusa. Porque al igual que en otras muchas actividades y viendo como evoluciona la cosa y estaría más en sazón y razón el aguardar un poco antes de tirar por lo fácil y lo peor. Prohibir o poner tales condiciones que no quede otro remedio que suspender. Sabiendo además que esto es ruina y depresión económica. Para los ganaderos taurinos, que ya están demasiado castigados y que puede que acaben por tener que humillar, sacrificar y extinguir, pero también para todos y cada uno de los lugares y pueblos donde son elemento esencial, en la vida y en la economía de las gentes y los municipios también. O no sabe usted que el euro que un pueblo se gasta en ello supone multiplicarlo por muchos en los negocios de la población que esperan esos días más que los labradores el agua en mayo.
Por ello, por estar con los taurinos, con los ganaderos y con los peñistas tenía que estar yo este sábado en Guadalajara. Como no puedo quede aquí mi disgusto por ello, mi apoyo y mi sentir sobre el asunto y mi petición a la Junta de Comunidades y a todos y cada uno de los delegados gubernativos y alcaldes, que no tiren por lo fácil y que antes de coger el hacha y talar mejor darle una pensada y estudiar entre todos lo que se puede salvar.