LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La sobreactuación del orgullo

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha calificado de sobreactuación la querella interpuesta por Ciudadanos ante la Fiscalía por delitos de odio tras lo ocurrido este fin de semana en las fiestas del Orgullo Gay. Para la ministra, no es motivo de denuncia el linchamiento que se produjo contra los dirigentes de esta formación política, que tuvieron que aguantar no sólo insultos, sino también el lanzamiento de latas de cerveza, orines y otra clase de excrementos. Viendo el currículum de Delgado, lo entiendo. Para ella Marlaska es un maricón – Villarejo dixit- y los de Ciudadanos, unas nenazas.
A Arrimadas la llamaron puta quienes enseñaban el culo al aire para defecar. Qué gran avance para las libertades de este país. La histeria o la hybris con que la izquierda ha revestido determinados movimientos sociales en España como puedan ser el feminismo o ahora la lucha de los derechos LGTBI, dan idea del carácter totalitario con el que conciben el mundo. Esto vuelve a dejar claro que la izquierda tiene un problema grave y muy serio con la libertad, cuyos parámetros no encajan nunca en sus postulados. Si te han tirado orines y te llamaron puta, jódete, algo habrás hecho. Pactar con Vox. No pasa nada, nosotros lo hacemos con Otegi.
Lo más abracadabrante del orgullo, la fiesta más tolerante de cuantas se venían haciendo en España, es la soflama que se marcó el ministro del Interior. El jefe de la policía advirtió antes de la marcha que los dirigentes de Ciudadanos debían atenerse a las consecuencias de sus pactos con el partido de Abascal. Con un par. Y acto seguido, se producen los hechos ante los que debe actuar la propia policía. Chesterton hubiera flipado y habría escrito otra versión más heavy de El hombre que fue Jueves, donde un grupo de anarquistas se hace pasar por policía y viceversa. La secreta somos nosotros. La secreta debiera ser una vedette de moda en el orgullo.
Marlaska debe dimitir si le queda algo de lucidez tras lo ocurrido. Ha sido un gran juez que ha dado lo mejor de sí en la lucha antiterrorista y un icono, sin duda, de los derechos de las personas homosexuales. Pero el sábado se equivocó. Puso por delante su condición sexual para justificar un ataque político. Y luego se le fue de las manos. El jefe de la policía no está para arengar a las masas ni mucho menos para advertir de consecuencias políticas. El informe policial del orgullo está maquillado como si fuera a desfilar en una carroza y omite el verdadero infierno que pasaron unas personas de un grupo político, atacados por su adscripción ideológica. Muy cívico y democrático todo.
Los gays son los que más han sufrido en cualquier parte del mundo por su condición sexual. Lo sé de sobra y de manera directa, con casos personales y nombres y apellidos. Por eso, me duele tanto que su movimiento, su reivindicación y su orgullo queden manchados de esta manera, con la intolerancia que tantas veces les aplicaron a ellos. El PSOE ha salido en tromba a defender a Marlaska. Y la ministra ha coronado con la sobreactuación. Te pegan, te vejan, te insultan y la culpa la tiene la víctima. Luego recitarán a Brecht. Estos progresistas es lo que tienen. Con tales argumentos, la ministra habría dicho que la muerte de Calvo Sotelo fue una sobreactuación del hombre al que se llevó la guardia de asalto de Indalecio Prieto. Ahora tan de moda la memoria histórica por su partido, podría concluir la ministra que fue la Guerra Civil una sobreactuación inmensa.