CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Plan de recuperación

17/04/2021

El Gobierno tiene un plan, pero solo lo conoce el Gobierno. Ni siquiera lo conoce Bruselas, y eso que debería tener ya alguna pista, algún adelanto, porque el plazo de entrega finaliza a finales de mes. Lo que hacen los dirigentes de la UE es lanzar señales recordando por dónde deben ir las reformas, pero como si nada. No se sabe si es porque Sánchez todavía no ha decidido cómo distribuir los fondos, porque Podemos aprieta con marcar pautas que son contrarias a las que exige Bruselas, porque el famoso comité o comités que deben tomar las decisiones sobre la distribución no se ponen de acuerdo … o porque en el propio Gobierno hay desacuerdo entre los ministros socialistas y podemitas, o incluso entre los propios ministros socialistas.

En cualquier caso, lo que trasciende es poco esperanzador. Como lo que los medios de comunicación han “descubierto” sobre la compañía aérea Plus Ultra, premiada con millones de euros tras ser calificada como compañía estratégica cuando apenas presenta actividad; con socios venezolanos con sus dineros en paraísos fiscales y con licencia para operar en Venezuela mientras no se autoriza a Iberia y Air Europa. Lo de Ábalos y Venezuela empieza a ser más indignante que lo de Podemos con esa dictadura.

Sin embargo lo más inquietante sobre el dinero del Fondo de Recuperación Europeo es el absoluto oscurantismo sobre su destino, del que depende que este país salga adelante tras el desastre de las políticas económicas del Gobierno. Que se enfrenta a una pandemia, sí, pero que ha promovido iniciativas que desde el primer momento expertos no contaminados políticamente alertaron que eran inviables. Y que se sabía que venían obligadas por las presiones de un partido, Podemos, al que Sánchez nunca debió aceptar determinadas condiciones en el acuerdo de coalición.

El Gobierno ha vuelto a pedir adelantos a cuenta del Fondo, pero ni siquiera tenemos la seguridad de que ese Fondo se haga efectivo algún día, y además de distribuirá a lo largo de seis años. Se esperaba la primera entrega a principios del 21, tampoco ha llegado ni llegará en primavera como se dijo después y no se sabe si será antes de fin de año. Está condicionado a la aprobación del proyecto del Gobierno, que debe recibir el visto bueno de todos los miembros de la UE. De momento, Alemania pone la proa a España, y eso sin conocer qué quiere hacer Sánchez con los dineros europeos; pero las decisiones que está tomando Sánchez no le parecen a Merkel las más adecuadas para enderezar la maltrecha economía española ni tampoco cumplen con las exigencias del Fondo de Recuperación.

Así que toca cruzar los dedos para que el Gobierno envíe a Bruselas un plan creíbles, que además esté pensado para sacar adelante un país angustiado por la precariedad actual… y que los socios europeos confíen en la eficacia de Sánchez para acertar con las medidas.