Miguel Romero


Casa Zavala, espacio cultural moderno’

13/01/2021

Como decía en mi anterior crónica: «Cuenca como ciudad patrimonial tiene bastantes recursos patrimoniales para seguir en su proceso de desarrollo cultural. Y los tiene porque su historia ha sido benévola en tiempo y proyectos, gentes de poder que apoyaron esas construcciones dejando para el futuro una herencia artística encomiable». Después de la iglesia de Santa Cruz y su exposición sobre una parte de las colecciones de Roberto Polo, tenemos también la iglesia de San Andrés, como escenario para conciertos musicales, en este caso fue hace unos días la Escuela de Ópera QNK dentro de esos conciertos musicales de Cuenca Ciudad de Música, o en otros momentos pueda ser la Banda de Música de Cuenca, Masas Corales, Orfeones, Escolanías, etc. y ahora nos tocaría el turno a la Casa Zavala, como Espacio cultural de exposiciones, también de propiedad municipal, donde antaño estuviera la sede de la Fundación Antonio Saura.
La Cuenca patrimonial es un espacio lleno de belleza arquitectónica, rincones de leyenda, miradores hacia el infinito mientras las Hoces nos envuelven en su particular filantropía, y sin olvidar que cada roca milenaria de esa orografía dolomítica hace de nuestro entorno, un lugar maravilloso para la lírica y la música, el arte y la filosofía, la ciencia y la historia.
Recordar la historia de esa Casa Zavala alimenta el espíritu de todo conquense, reviviendo momentos importantes de nuestro rico pasado, el que nos ha hecho Ciudad de Mundo. Hasta que la familia Zavala- Gallardo adquiere esta casa palacio en el año 1966, había pertenecido a la ilustre familia de los Cerdán de Landa, familia ganadera de origen aragonés establecida en Cuenca durante el siglo XVI, en plenitud de la economía ganadera-lanera de nuestra Tierra. Así lo atestigua ese blasón que ondea en la fachada que mira hacia la plaza de San Nicolás. El notario Alfonso de Miguel fue el testigo de esa compra un 20 de junio de ese año citado de 1966, momento en que Juan Zavala Lafora, arquitecto nacido en Pamplona quisiera tener una segunda vivienda en esta ciudad del Júcar que tanto le había impresionado. Toda una superficie de 330 metros cuadrados, con tres alturas y sótano y conocida como «la Casa de los Cerdanes» formó parte de un complejo de apartamentos para albergar a amigos de la familia en momentos claves de nuestras tradiciones más solemnes.
Sin embargo, la repentina muerte del arquitecto y el hecho de que la pareja no tuviera descendencia, determinará que su viuda, doña Antonia Gallardo decidiera donar su palacio al Ayuntamiento de Cuenca, donación que se hará realidad oficialmente el 12 de febrero de 1073 cuando la Corporación en reunión extraordinaria acepta la misma con la única condición que su uso sea exclusivamente cultural, como así quedó reflejado, siendo alcalde por aquellos años, don Andrés Moya López y secretario don José Luis Paz Maroto. El 9 de abril de 1973 se hizo el acto solemne de donación con la presencia de autoridades que pudieron visitar la colección de muebles, objetos suntuarios, lámparas y cuadros de reconocidos pintores como Santiago Rusiñol, Ramón Casas, José Benlliure, Vázquez Díaz, entre otros, además de que la propia viuda doña Antonia fuese invitada a un almuerzo en el Restaurante Mesón Casas Colgadas ofrecido por el gastrónomo Pedro Torres y amenizado por la tuna universitaria «Fray Luis de León». Ahora, un magnífico espacio cultural donde se llevan a cabo exposiciones monográficas como las que hemos podido disfrutar en estos últimos años con arte alternativo o las magníficas muestras del valenciano Sorolla, el conquense Gustavo Torner y todo un lujo en ese especial homenaje a nuestro recordado alfarero internacional Pedro Mercedes.
Cuenca sigue teniendo espacios históricos que sirven ahora de reclamos culturales, gracias al empeño del Ayuntamiento y las cuberturas renovadoras en adecuación y consistencia del Consorcio Ciudad de Cuenca.