EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


Versus Nadal

Los latinos usaban la preposición ‘versus’ con intención positiva pues significaba ‘hacia’, ‘a favor’, aunque modernamente la cultura inglesa le ha dado un uso negativo como ‘en contra’.
En medio de la general simpatía hacia el triunfo de Rafael Nadal en la 12ª convocatoria en Paris del Roland-Garros, ha aparecido la esperada reacción negativa que suscita todo triunfo personal en observadores que, al denostar sin fundamento al triunfador, no hacen sino catalogarse ellos mismos como mezquinos aunque se cuiden de aparentar ser personas de criterio lúcido e independiente.
 Que Pablo Iglesias le haya negado la felicitación a Nadal, disminuye más al tío de la coleta que al señor de las bolas, porque cuando un profesional de la contra actúa, está dando a entender muy a pesar suyo lo valioso que es el objeto de su crítica.
 Rafa Nadal  es un icono muy querido tanto por sus triunfos profesionales como por sus valores humanos entre los que son ejemplares su moral de triunfador y el gran esfuerzo y disciplina para conseguirlo siendo un modelo para la juventud de la constancia en perseguir un sueño. Añádase su humildad y su amor por España. Pero es aquí en donde hacen carne los separatistas, extremistas y gentes a la contra que, invocando el progresismo, comienzan por el aniquilamiento indiscriminado de lo dado bajo el calificativo de ‘la Puta España’.
 Para tener cierta consistencia documental he recorrido la red haciendo acopio de las críticas negativas hacia Rafa Nadal. Lo que quita valor a muchas de ellas es su visceralidad pues parecen emitidas por gentes extremosas que disfrutan llevando la contraria al resto, como quien dice: «por mi parte que se parta la muñeca y no pueda cojer (sic) más una raqueta».
 Critican su juego cuya eficacia basan en la fuerza y la agresividad y lo consideran menos elegante que el de Federer. Pero Nadal tiene una admirable precisión y su agresividad es un entusiasmo sin marrullerías, nunca ha tenido mal perder ni ha roto su raqueta contra el suelo.
 Dicen que ofende a su rival con extras que le descoloquen psicológicamente, como en el ceremonial del saque peinándose y sacándose el calzón del culo y botando la bola más de diez segundos y gritando luego al pegar cada golpe para acobardar al rival. No creo que afilar la mirada y atusarse detrás de las orejas desmoralice a un rival hecho y derecho.
 Como era de esperar, se le censura como ricachón, con cuentas en Suiza que no han sido demostradas y, por el contrario, es de los pocos famosos que fijan su residencia en España.
 Se le achaca que vive alejado de la realidad por haber declarado que «los que lo pasan mal en España, quizás serían privilegiados en otros países». La intelligentsia progre desprecia a quien sea conservador, se envuelva en la bandera y respete el Himno Nacional.
 La negatividad de sus observadores se mostró cuando ayudó con la pala y en la calle en las inundaciones de Mallorca y el podemita mayor, desde su sillón, le tachó de «populista».
 Termino con la frase de un político que me parece tan graciosa como significativa: «A Nadal se le está poniendo cara de Amancio Ortega». Como fuere, Rafa Nadal me parece admirable y por eso y al modo latino, estoy hacia Nadal, en favor de Nadal, versus Nadal.