Editorial

El Gobierno rectifica y elimina el techo de gasto de los ayuntamientos

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Al Gobierno no le ha quedado otra que rectificar su endeble decreto de los remanentes de los ayuntamientos. A la vista de la rebelión de los alcaldes y la sonora derrota parlamentaria de la semana pasada, la titular de Hacienda ha reconocido, ahora, la urgencia que tienen los municipios para financiarse y les permitirá liberar los ‘ahorros’ acumulados de varios ejercicios anteriores para afrontar gastos ingentes por la pandemia del coronavirus gracias a la eliminación del techo de gasto. No es menor la asunción de competencias de los municipios, muy castigados por los escasos ingresos que se aventuran este año y el próximo, para hacer frente a los imprevistos de esta crisis.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha ofertado la liberación de 3.000 millones en un decreto que debe ser «urgente», según los regidores, para poder llegar a fin de año con expectativas de mantener los servicios e incrementar aquellos derivados del coronavirus y también con la intención de impulsar la economía desde la base más cercana al ciudadano. Así lo reconoce el Gobierno, que se ha encontrado la complacencia de la oposición y, por supuesto, de la FEMP, para alcanzar más pronto que tarde un acuerdo que satisfaga a aquellos socios de investidura que, en este asunto, le infringieron el primer gran traspiés de la legislatura.
A excepción de los alcaldes del PSOE, el resto ha criticado cierta manu militari en la negociación y tramitación del anterior decreto, en el que contó con la complicidad de Abel Caballero hasta el punto de romper la unidad que ha caracterizado las decisiones de la Federación de Municipios en estas últimas décadas. La falta de empatía por entender la situación compleja de más de 3.000 ayuntamientos ha impedido a Hacienda acelerar tanto la financiación de la administración local como la propia, y ha dejado a las claras que las condiciones del préstamo de los ahorros municipales al Estado era un forma de prolongar parte del bloqueo de las finanzas que impuso Montoro con su ley.
Con esta enmienda a su propuesta, Montero se vuelca en no perder la batalla de los presupuestos, documento clave para disponer de una hoja de ruta en un momento crucial. Otra cosa bien distinta es que la crisis sanitaria tiña de rojo todas las previsiones por culpa del déficit, se agigante la deuda y haya que pensar para mediados de 2021 en un rescate camuflado de la Unión Europea para disponer en parte de los 140.000 millones de euros prometidos como tabla de salvación. El regate en corto y la soberbia en situaciones de emergencia nacional solo conducen a aumentar la desconfianza entre los propios gobernantes y, por añadidura, con los ciudadanos.