TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


¡Habemos autonosuya!

28/07/2020

Autonosuyas es nombre que no he inventado, lo hizo el polémico Fernando Vizcaíno Casas que se sirvió de ello para una sátira sobre los excesos de las autonomías al estreno de los ochenta, aunque yo las nombré alguna vez sin saber que no era nada nada original al mentar a los autonosuyos y otros pujolines que les siguieron. En la Sierra conquense, al igual que en los pueblos serranos autonosuyos cercanos a Navacerrada y Guadarrama que sirven a Vizcaíno y a su protagonista Austrasigildo, se podría iniciar una nueva autonosuya, aprovechando que nosotros sí tenemos pedigrí: legítimos descendientes de los Lusones. Se habla un idioma propio que inspiró al mismo Cervantes cuando vino a este país a terminar alguna de sus obras y meterle el meneo definitivo a su Quijote en el «Monte Aragón» fronterizo con el vecino Aragón que estaba más allá de Beteta, nuestra frontera, junto al Pozuelo y Carrascosa con los reinos más al norte. En esta autonosuya reconocemos nuestro realengo, como cuando Cañizares compró su término municipal a Felipe II. En el Solán de Cabras sabemos que se pretendió preñar a una reina de España llamada Amalia de Sajonia, y real Balneario es hoy. Felipe IV nos honró con su visita cuando iba de camino a una autonosuya rebelde que se llamó Cataluña, y algunos pueblos lo inmortalizan en sus piedras: calle Majestad, Camino Real, calle Real o Fuente del Rey, sin olvidarse del escudo de Felipe V que se exhibe en algún concejo serrano. De las hechuras del país serrano ya se habla en el Fuero de Cuenca en el que figura Cañizares y algún otro, y nuestras disputas medievales son tan nobles como lo puedan ser las de Castilla, que castillos y castillejos tenemos unos cuantos, y sin necesidad de invertir mucho tiempo en colocar peñascos, ¿Quién podría otrora asaltar un castillo tan inexpugnable como el de los Siete Condes cerca del Tobar aupado en altos riscos verticales sobre el bello río Cuervo? Es sabido que camino se hace al andar, y en estas cosas los leguleyos dicen que lo primero es hacer un pre-ente-serrano, dotarnos de idioma propio, algo que ya tenemos recogido en varios estudios y diccionarios conquenses que diferencian el lenguaje serrano del alcarreño y el manchego, pudiendo utilizar cuando no sea entendible el diccionario de Cobarrubias como lengua vehicular. Yo recuerdo palabras oídas y que habría que recuperar, como alicotero, chimeneo o estronica, sin olvidarnos de los cañutos de jeringa que se utilizaban para llenar de aire los balones el día de la matanza, que era el juego tradicional (no era fútbol), para pegar patadas o lo que a cada uno se le ocurriera, que se jugaba en libertad. Nuestro idioma sería el lusundino que ha evolucionado desde tiempo de los lusones, y habría que hablarlo con tino, estudiar su gramática parda, y las aliteraciones coyunturales propias del palabro que yo columbro, remembro y enjambro, cual descalabro que nunca tuvo el cabro y por eso se respeta su pezuña. Nuestros palabros es el lugar al que me aso al expresurarme en lusundino. Para reivindicar nuestra idiosincrasia necesitaríamos eslóganes del tipo: ¡el lusundino y el niño a la escuela con leño de pino!; ¡la Sierra para los serranos!; ¡turismo sin altruismo que solo con cuartos te damos la mano!; ¡nuestra autonomía no se fía ni de la tía! Tras proclamar el ente Preautonómico, previamente votado o no, que como somos pocos ya se sabe de pie cojea cada uno y pa que menudear con plebiscitos costosos sabiendo que bola va a salir del talego, que ya lo predecirá el arúspice Tezanonaino. A rematar faena a la capital del reino habría que mandar a Cojonciano de presi macho, y de vice a Chamana que es de género neutro (hace a to y a quien convenga, que no hace ascos a na). Los personajes, no personalidades, de abolengo cerril irán a decir al ínclito Sánchez ¡habemus entem! Y ¡cumpliremos la Loapa! Aunque como la Loapa es una ley rara que algunos tejen y destejen ya veremos que retales nos interesan, que esto es como el currículo vitae de ministrables «a medida de lo que convenga», y más en nuestro caso que con tan poca gente en los montes serranos no hay quien tenga todos los cum laude, aunque hay muchos espabiladuchos y algún cum fraude