CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


¿En qué país estamos?

Dicen los sondeos que los españoles consideran que el problema más importante que tiene España es su clase política. La gente es sabia, mucho más sabia que los políticos que tienen en su mano el futuro de este país y más sabia también que todos aquellos que, por cercanía a la clase política, no han advertido o no han querido advertir que tenían razón los que temían que la actual clase política nos llevaba al desastre.

Si es grave tener un presidente que miente sistemáticamente, la alarma se dispara cuando se pone la mirada sobre el socio que ha buscado ese presidente. Socio que le tiene pillado y consigue todo lo que quiere y más, sean ministerios, instituciones, la mesa de diálogo con los independentistas, autoridad sobre los servicios de información e inteligencia y directrices sobre política internacional. Que a nadie le quepa duda, por ejemplo, que el escándalo Ábalos está directamente relacionado con las conexiones de Podemos con Venezuela.

El último episodio lo ha protagonizado un secretario de Estado podemita que ha recibido a una supuesta ministra saharaui, lo que ha provocado una gran tensión en Exteriores con un país, Marruecos, con el que por múltiples razones conviene llevarse bien. Seguro que no se ha tratado de una provocación del número dos de Iglesias en su vicepresidencia, sino que el susodicho no tenía ni idea de cuál es la situación del pueblo saharaui y cómo está lidiando España con ese problema desde hace décadas. Porque, no nos engañemos, Podemos no ha colocado a expertos con ideología de extrema izquierda, sino a familiares y amigos que no saben qué significa gobernar. ¿O es que Irene Montero actúa como una ministra? Aparte de indignar con sus extravagantes decisiones a la mayoría de las feministas que llevan años trabajando seriamente en defensa de los derechos de la mujer ¿Una ministra celebra su cumple en el despacho, con su bebé jugando en el suelo, y tomando una tarta con sus colaboradoras mientras se hacen un video de colegio para colgar en las redes sociales? Montero ha hecho el más espantoso de los ridículos con su pijama party.

En el PP han laminado a Alfonso Alonso por no aceptar la autoridad de Casado y Egea –mal-, pero Génova ha gestionado peor todavía la crisis vasca. Aciertan al proponer a Iturgáiz como sustituto –al que Casado y Egea habían tratado pésimamente con anterioridad- porque es hombre con experiencia, pero la operación va a tener un coste electoral que Iturgáiz no merece. El previsible el castigo no será responsabilidad de Iturgáiz, sino de la dirección del PP. Y ojalá el maniobrerismo de esa dirección no pase factura a Feijóo, lo más sólido que tiene el PP ahora mismo. Casado y Egea le están haciendo la campaña a la izquierda, como se ha visto este pasado fin de semana con las declaraciones de Sánchez en Galicia.

Qué pena de país…