PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Mal ejemplo en tiempo de adversidad

20/03/2020

Los que no se cansaban de decir, aunque lo tuvieran ante las narices, que «no pasaba nada» o en todo caso era cosa pequeñita y de poco pasar, son ahora los empeñadísimos en repetir que no es tiempo de criticas, que luego si eso, cuando ya se haya pasado, que entonces que sí, pero hora ni mentarlo. Y va a ser que no. Pues no es otra cosa que el arcijo, el viejo truco de que se olvide y pelillos a la mar para así no asumir responsabilidad alguna, ni antes, ni ahora, ni después. Porque no he visto uno solo de todos ellos, de presidente para abajo, esbozando siquiera una disculpa o un perdón.
¿Es tiempo de unidad ciudadana? Sí. ¿Es tiempo de apoyar las medidas propuestas en los últimos días? También. Pero por ello hay que silenciar la crítica o de denunciar las ocultaciones, los problemas y desastres, que algunos lo son, que agravan aún más la situación? No, rotundamente, No.
La comunidad de Castilla-La Mancha, con los datos que se dan, que no están ni mucho menos todos los que son, está situada entre las primeras de España, a pesar de su menor población, en cuanto a contagios y mortandad. Es algo que debería suponer reflexión. Como poco. Pero si vamos por provincias aún es peor. Los porcentajes de Guadalajara son de los mas altos, en relación a su población, de España. Y eso es también algo en lo que detenerse.
Desde el primer momento se advirtió, que el corredor del Henares era un verdadero foco de infección y de difusión del virus. En lo que a la pandemia se refiere es Madrid, por su interconexión absoluta y total. Y como tal había que haberlo tratado y pedido adoptar las medidas que Madrid comenzó a exigir y que por cierto el Gobierno Central bloqueó y demoró hasta pasado el 8-M, la insensatez letal, como eran las de cerrar ya aquel viernes 6, todos los campus universitarios y hasta bloquear alguna zona en concreto, como se hizo en la Rioja con Haro.
No está siendo nuestra región, en absoluto, ejemplo de bien hacer ni de comunicar. Para ejemplo la desquiciada intervención ante las cámaras de televisión del presidente Page. Son muchos los que hoy no se creen todavía que el siempre prudente Emiliano desbarrara de tal forma y manera, para primero lanzar un desaforado ataque al rector de la Universidad, afirmando que en todo caso los colegios no se iban a cerrar y luego, esa misma tarde, ante la imposición de la medida por Sánchez a nivel nacional, tener que recular a regañadientes.
Ni en fondo ni en forma, que fue la peor, tuvo Page el mejor de sus días. Uno malo lo tiene cualquiera, pero no era precisamente día para tener el peor.
Los peores, sin embargo, son los que están pasando los profesionales de la sanidad. A ello me referí en el pasado artículo y a ello debo desgraciadamente teniéndome que referir. Cuando escribo estas líneas, deseo fervientemente que se le ponga remedio. Lo que el personal sanitario me trasmite, y me vuelvo a centrar en Guadalajara como lugar crítico de la enfermedad en toda la región, es que las cifras no se ajustan, ni siquiera se aproximan a la realidad. Ni de afectados, que son muchos más, ni de muertos por tal causa, pues me consta que a varios ancianos fallecidos estos días, al menos media docena, no se les ha hecho la prueba de coronavirus para no anotarlos como resultantes de la enfermedad. «Si no se hacen a los vivos, ya me contarás, que vayan a hacérselos a los muertos», me dice un doctor de los que está en primera línea combatiendo a la infección. Que están muy bien y se agradecen los aplausos y balconadas, pero qué mejor aún si llega lo necesario para no contagiarse y poder curar.
La ciudad alcarreña suma cientos de positivos, y son muchos más aún, los que tienen grandes probabilidades y todos los síntomas de serlo, pero no se les considera como tal ni se les realiza el test. Que esa es la gran cuestión. La de los test. La respuesta es muy simple. No se hacen porque no hay con qué hacerlos. Doy el dato preciso del martes. En el Hospital de Guadalajara solo había ¡20 test! Disponibles. Ni uno más. Hay quien afirma, que de hacerlo masivamente a la población, los positivos serían miles. Aunque bien es cierto que en un gran parte, por fortuna, de los afectados los efectos son leves y la superan sin necesidad de hospitalización. Sin embargo, es sin duda, algo a lo que debe darse de inmediato solución.
Castilla-La Mancha en su conjunto está hoy en esas tristes y preocupantes posiciones de cabeza. Con entereza y serenidad hay que tomárselo, pero que por favor, los responsables políticos la tengan también y se afanen en resolver y ayudar. En vez de estar en lo que siempre están.
PD. En el mundo rural, al aplicarse los mismo protocolos que a una gran ciudad, están teniendo lugar también algunas situaciones kafkianas pues la Guardia Civil tampoco tiene una directriz exacta de cómo actuar. Porque resultaría y resulta ya en algún caso algo alucinante que un habitante de esa España que se han cansado de decir vacía, y que con nadie va a conectar ni en el camino ni en el lugar, no pueda ir a su huerto a poner las lechugas ó echarles a las gallinas. Supongo que a los labradores les dejaran ir a los campos a arar, sembrar o abonar. En realidad, la única posibilidad de contagio resultan ser precisamente los propios guardias civiles, que es justo decirlo se arriesgan en cumplimiento de su deber y a los que no se les ve sobrados precisamente de material personal de protección.



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