CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Cultura, on the road

Nos podría servir eso de la cultura hace camino o tal vez, «caminemos hacia la cultura...» en ese afán de engendrar razones hacia el desarrollo del ser humano, como particular sentimiento de esperanza hacia una sociedad más plural, equitativa, solidaria y libre.
Y tal como lo digo lo siento; siempre lo he dicho y siempre lo diré: amigos, en la cultura, en su concepción y desarrollo, en su avance hacia el compromiso plural de todos, instituciones y colectivos, políticos y ciudadanos, todos sin excepción, es donde podemos hallar el mecanismo de respeto y solidaridad, valores que ahora mismo están muy debilitados.
Por eso, me congratulo y mucho, al ver al frente de ese Ministerio a un conquense, amigo de sus amigos, esforzado en el trato hacia la consecución de valores sociales plurales y éticos; un hombre que, sin tapujos o conformismos idealizados, asume esa responsabilidad con ilusión, con ganas de dedicar su tiempo, completo, a creer en lo que tantas veces ha supeditado su vida, en la Educación como base de formación en valores y sentimientos; en la Cultura, como germen de creación y fortalecimiento de lazos en igualdad y libertad; y al Deporte como ejercicio de esfuerzo y conformación del espíritu de sacrificio que todo ser humano necesita para creer en sí mismo.
José Manuel Rodríguez Uribes es el nuevo ministro con esta Cartera; y lo es, por acertar en el mecanismo del servicio a los demás, demostrado en sus anteriores responsabilidades cuál es el plus que supone, dedicar su tiempo a una sociedad mejor que la que tenemos; añadiendo en su esfuerzo esos conocimientos que atesora como filósofo, en Derecho y Política, valenciano y conquense a la vez, discípulo aventajado de Gregorio Peces Barba, uno de los padres de nuestra actual Constitución; responsabilidad bien asumida en esos cargos que le han definido en su apuesta, pues al dirigir el Instituto de Derechos Humanos o como Director General de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo y de Atención Ciudadana, ha sabido incardinar sus recursos, pensamientos y realidades, a una sociedad anclada a veces en el conformismo como expresión letal negativa.
He leído parte de su ensayo sobre ‘La democracia de Jean Jacques Rousseau’ y un poco también de ese ¡Formalismo ético y constitucionalista’ que él bien sabe exponer en reflexión y estudio, y sin duda, he aprendido a valorar su ética. Me siento ‘amigo en la distancia’, pero admirador de quién cree en esos valores como aprendizaje de vida.
Un hombre que en su llegada ha apelado a Platón, Machado y Lledó, y que se ha comprometido a seguir cultivando y regando no solo las semillas plantadas por su antecesor en el ministerio sino «los arbolitos y árboles grandes» de José Guirao y su equipo, y por ello, tiene todos mis respetos y seguro estoy que será paladín de eso que escasea y que no es más que mantener una «firme voluntad de escuchar, dialogar y tratar de encontrar acuerdos para conseguir respuestas a los problemas de cultura». ¡Qué más podemos pedir en sus primeras palabras y en sus primeros actos¡
Me siento bien, por tanto, siendo conquense y sobre todo, valverdeño de sentimiento, pues allí me tienen el respeto de considerarme uno de los suyos en voluntad y aprecio.