MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


Empecemos a hacer las listas

25/03/2020

El filósofo francés Paul Ricoeur escribió que concebía la ética como "el deseo profundo de una vida dignamente vivida, pero "con" y "para" los demás en unas instituciones justas. Hay, añadía, tres elementos: uno mismo, el otro como tu propio rostro y también el otro como desconocido, el extraño, con relación al cual tengo deberes de justicia incluso si no lo conozco. La propia estima, la amistad y la justicia". Todo esto se está viendo estos días de pandemia, de solidaridad, de impostura y de indignidad.

Creo que hay que empezar a hacer ya la lista de todas las personas, instituciones y empresas que estos días están teniendo un comportamiento solidario, por encima de lo normal. Hay que poner nombres y apellidos a esas personas para que no se nos olvide reconocerlas cuando pase esto. Seguramente no querrán, porque lo hacen porque ven al otro como uno mismo -lo dice el filósofo francés, es la esencia del cristianismo, es un valor consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos- y no solo defienden una vida digna para todos, sino que ponen su grano de arena para que sea así. Pero habrá que recordarlo para demostrar a algunos que sí hay sentido cívico en la sociedad, tanto como el quefalta a veces en quienes nos representan y nos gobiernan, preocupados solo por ellos mismos, tratando de sacar partido incluso de las circunstancias más terribles.

Las guerras antes, las crisis, ahora, como la del coronavirus, sacan lo mejor y lo peor de las personas. En situaciones normales, la gente solo está interesada en su vida privada, instalada muchas veces en el hedonismo, y hay un declive del sentido cívico. Cuando nos enfrentamos con situaciones extremas, y ésta lo es en grado máximo, aparecen héroes ocultos capaces de hacernos recuperar la fe en los hombres y mujeres y descubrimos también las vergüenzas, las ambiciones y las mentiras de otros, superados por la exigencia. Por eso habrá que ir haciendo también otra lista, la de quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias. Y no tanto para que paguen por ello, sino para que no vuelvan a engañarnos y para que no se repitan situaciones como ésta. La falta de previsión de nuestro Gobierno y los de toda la Unión Europea, avisados desde hace meses de que esta pandemia era previsible, la falta de reacción cuando ya se sabía que se había iniciado, la tardanza en buscar los medios para paliarla y la falta de coordinación entre el Estado y las autonomías solo ha podido ser frenada o disminuida por laacción de nuestros médicos, personal sanitario y auxiliar, y otros colectivos igual de admirables que han sido un dique ejemplar a costa de ser los más contagiados por su cercanía a los enfermos y por no haber dicho no a pesar de no tener los medios necesarios.

En su momento habrá que exigir responsabilidades a quienes la tenían. Al poder, sin duda, pero no solo a ellos. La última petición de los dirigentes de Vox de que se cobre la atención sanitaria a los inmigrantes en situación irregular contagiados por el coronavirus -muchos de ellos sin papeles porque los organismos públicos no son capaces de atender sus solicitudes de asilo por culpa de la crisis- no solo es un disparate sino una indignidad que debería avergonzarles. También con el "extraño" hay deberes inapelables de justicia.

es un disparate sino una indignidad que debería avergonzarles. También con el "extraño" hay deberes inapelables de justicia.



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