MIS RAZONES

Pilar Gómez


Un Gobierno confuso y fracturado

15/03/2020

La imagen transmitida por el gobierno este sábado, reunido para decretar el estado de alarma, fue de todo menos tranquilizadora. Desbarajustes, tensiones internas, aplazamientos de convocatorias, filtraciones. Un Ejecutivo en plena trifulca familiar, sin ideas claras, sin liderazgo, sin proyecto ni determinación. Diez horas demoró Pedro Sánchez en comparecer ante una sociedad atemorizada por una epidemia que no ha mostrado más que los primeros síntomas de la gran catástrofe que ya está en puertas.
Los sanitarios de todo el país luchan a brazo partido, horas y horas sin descanso, contra el avance del mal, mientras que en el Gobierno, sus ministros, divididos en banderías, se disputan, de una forma miserable, quién va a conducir las riendas del Estado y qué medidas económicas habrán finalmente de adoptarse. La presencia de Podemos en el seno del Gabinete ha sido elemento de distorsión más que de cohesión. Una lacra inasumible en tiempos de excepción. Por no hablar de los nacionalismos vascos y catalán, defendiendo con el egoísmo propio de los separatistas, unas competencias que no han sido capaces de gestionas ni de administrar.
Sánchez se ha mostrado desbordado y desarbolado en estas horas cruciales y decisivas. Ha sabido, al menos, mantener el pulso frente a quienes se oponían a sus medidas de centralización de autoridad y de toma de decisiones en los sectores críticos como Sanidad, Transportes y Seguridad, así como de unidad nacional del mando operativo contra el virus. De haber aflojado, tendría que haberse ido a su casa.
Las tensiones internas que trascendieron desde la mesa del Consejo de Ministros es la comprobación palmaria de que no es este el Gobierno que necesita España para hacer frente a la crisis. Primero, hay que hacer frente a la pandemia y, luego, tocará pedir responsabilidades y un cambio radical en el cuadro de mandos. Urge alcanzar un pacto de Estado y un acuerdo de coalición entre las formaciones democráticas para intentar salir de esta crisis. La sociedad española, aterrada pero solidaria y valiente, reclama unidad y firmeza. Necesita un Gobierno que esté a la altura.