CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Cuatro años de legislatura

25/05/2020

Sánchez lo ha dicho en su último sermón de los sábados, la legislatura va a durar hasta el final. Por mucho que miles de españoles con el ruido de las cacerolas de fondo, y millones que no comparten la cacerolada pero lloran de desesperación ante un gobierno que lleva al infierno, es más que probable que el presidente tenga razón.

Cada decisión y cada frase que pronuncia tienen un único objetivo: amarrar el voto de la izquierda - siempre más fiel que el de la derecha aunque el votante se vea obligado a pedir limosna - y crear una España que dependa económica, laboral, cultural, deportiva y hasta académicamente del gobierno. Una España que siente agradecimiento infinito a Pedro Sánchez porque no les saca de pobres pero les garantiza que tendrán cubiertos los gastos de supervivencia y conseguir un título académico con la ley del mínimo esfuerzo. Sin dar ni golpe en lo laboral, y sin necesidad de dedicar ni una hora de estudio al día para pasar de curso o conseguir una beca.

Sánchez es persona poco ejemplar, no tiene palabra ni principios, pero sabe perfectamente cómo mantenerse en política. Si hay que pactar con el diablo pacta sin que le tiemble el pulso, si hay que entregar una región a cambio de apoyos a su gobierno lo hace como ha demostrado en Cataluña, y ahora está dispuesto a preparar la gran traición al PNV, el partido que le permitió ser presidente, tratando de formar un gobierno con Podemos y Bildu. Bildu, el partido heredero de la banda que asesinó a grandes personajes del PSOE y a mil españoles más de todas las ideas y procedencias.

Sabe perfectamente Sánchez que el bolsillo mueve pasiones, y en esta España empobrecida por un gobierno desastroso, el que ya no tiene unas monedas en ese bolsillo ni posibilidad de volverlas a tener porque la pésima gestión del Gobierno se le ha llevado por delante sus ahorros, negocio y modo de ganarse la vida, en la desesperación mira a quien le ofrece unos euros a fin de mes. Es lo único que importa a Sánchez, de ahí el diseño de la España subvencionada a la que todas las semanas ofrece algo aunque todavía no haya pagado lo prometido la semana anterior. Una España que quedará imposibilitada de salir del hoyo. Eso sí, los gobernantes han colocado en cargos de importante sueldo a familiares, amigos y simpatizantes, creando una red de incondicionales que harán campaña electoral repitiendo por cada rincón de España que con la izquierda se vive mejor y que la izquierda es la que de verdad se preocupa por el bienestar social.

Así que mucho nos tememos que Sánchez ha dicho una verdad: cumplirá la legislatura. A través de una lluvia de dádivas y, por supuesto, de culpar a la derecha de las decisiones que provocan pavor. La última, el pacto con Bildu. Lo que faltaba por oír.



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