LA LÍNEA GRIS

Javier Santamarina


El caso Bourne

17/01/2020

Fruto de las películas que hemos visto, tendemos a considerar que los gobernantes son capaces de cualquier cosa para mantenerse en el poder. Este cinismo está empezando a pasar factura a las democracias, ya que las dictaduras sí se ajustan al perfil, al aplastar la disidencia o la deslealtad; mientras que las sociedades libres tienen los límites de la libertad de información y la independencia de la justicia.

Quienes más denuncian el sistema democrático por estar al servicio del dinero solo buscan arrebatar la libertad al ciudadano, para después imponerle sus directrices. Según la intensidad de la fuerza aplicada nos podemos dar por satisfechos si se limita a un autoritarismo personalista o acaba en una dictadura de toda la vida. Es un misterio que los extranjeros consideren un paraíso gobiernos opresores, mientras que los nacionales del país sufren la ira de sus gobernantes.

Oriente Medio es uno de esos lugares donde nada es lo que parece y desde el principio, Donald Trump dejó claro que allí no se le había perdido nada. En este asunto, su comportamiento y actos se ajustan a los que habría dirigido cualquier político del partido demócrata. A los republicanos, los militares y en especial, a los expertos en política exterior les preocupa el vacío de poder que puede generarse. Los rusos y chinos temen todavía más una retirada americana, porque saben que el desgaste económico y humano impide al gigante estadounidense centrase en ellos.

El pueblo iraní es consciente de que el siglo no ha empezado bien para ellos. El régimen se ha embarcado en una expansión militar que le aporta una influencia política de nulo valor práctico. Turquía, Rusia, Arabia Saudita o Israel observan con alegría tanta energía malgastada; debido a que Irán sería un modelo peligroso si ofreciera a sus ciudadanos una libertad merecida.

Barack Obama ha sido el político que en más ocasiones ha utilizado los drones como método para eliminar enemigos, una forma educada para definir lo que no dejan de ser asesinatos selectivos. A la potencia nuclear Pakistán esta práctica le era muy irritante.

Donald Trump ha apostado por la táctica israelí al lanzar un mensaje matando al líder de la guardia revolucionaria. Se transmite firmeza pero su carácter quirúrgico pretende evitar una respuesta masiva. Ahora está por ver si Irán ha entendido el mensaje, porque lleva unos meses buscando una respuesta desproporcionada americana que no llega. De momento han derribado un avión civil por error.