CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


La edad ideal

En este mundo que nos ha tocado vivir, se hacen estadísticas para todo. Cuándo los niños acceden a la pornografía, cuándo es bueno empezar el aprendizaje a leer y escribir, cuántas bicicletas son producidas en el mundo, cuántos computadores vendidos en un año, qué dinero gastado en videojuegos, cuántas personas hay con sobrepeso en el mundo, qué cantidad de agua se ha consumido en el mundo este año, etc., etc.
Y por no ser menos, el portal Hopes and Fears ha recopilado datos para saber -según La Vanguardia- en qué países las relaciones de pareja son más o menos duraderas. Detalla que los italianos son los primeros en ese ranking donde el matrimonio dura de promedio entre 15 y 18 años cuando el divorcio es definitivo y que logra alcanzar una tasa de un 31%. Después estaría Canadá con una media de 14 años y una tasa de divorcios del 48% para continuar con los franceses, mejicanos, australianos, estadounidenses, sudafricanos, japoneses y británicos. España no aparece, curiosamente.
Pero todo esto debe de tener causas que lo lleven a ese efecto. Entonces, me puse a analizar nuestro país y los resultados que se dan en un entorno de mil personas del centro del país. Me di cuenta que, tal como dice el profesor Nicholas Wolfinger, de Utah en Estados Unidos, lo mejor es casarse, si es que quieres llegar a ese vínculo de pareja, antes de los 35 años -eso es poco usual en estos tiempos que corren-, pero sin duda, aconsejable.
Entonces me di cuenta que aquellos que se casaron jóvenes, porque iniciaron su relación de pareja teniendo no más de 15 años, han estado muy enamorados pero han roto fácilmente su estabilidad sentimental antes de los 35 años; que aquellos que se han dormido en los laureles y se han presentado con esos años que cruzan la cuarentena se están «quedando para vestir santos», sin encontrar pareja por eso de qué les romperá su comodidad y a ver quién aguanta sus muchas manías. Y que, entonces, son aquellos que se han casado o han encontrado su «media costilla» entre los 25 y los 32 años, los que aguantan «tiros y carretas», se mantienen unidos no sin alguna que otra «crisis matrimonial» y perduran casi, casi, hasta el final.
Pero me sorprende lo que está sucediendo ahora en nuestra sociedad española. Más de un 30% de matrimonios (ligados y atados por la Iglesia en su mayoría) que han alcanzado las bodas de plata o de oro, es decir que llevan más de cuarenta años de casados, se separan en estos últimos años, cuando resulta que el ser humano necesita más la compañía y menos la soledad. Increíble.
Por eso, ¿cuál es la edad ideal?, tal vez, ninguna. Nicolás Wolfiner asegura que su análisis demuestra que antes de los 32, cada año adicional a la fecha de matrimonio reduce el riesgo de divorcio un 11%, pero después, el riesgo crece tremendamente.
Para la profesora Jessica McGregor, la edad tope son los 30 años y para ello da sus seis razones. Escuchemos por si no interesa: Personalidad flexible, porque a esa edad, se puede modificar algún aspecto de tu carácter no aconsejable; Solidez financiera, aunque esto es complicado en los tiempos que corren, pero sí, se da más, sin duda; Reloj biológico en esa posibilidad de embarazarse ya que se pasa y conviene hacerlo para evitar problemas posteriores (aunque sabemos las muchas parejas que no quieren tener descendencia por razones obvias); Energía y paciencia, en esa atención al bebé o a la pareja, porque se tiene más energía y salud, si además le añadimos «ganas» y «menos jaquecas»; Sin autoconocimiento no hay individualidad, ya que en la adolescencia se atraviesa por una crisis de identidad y aquí ya se ha debido de conseguir, por lo menos ese equilibrio ideal para que un matrimonio pueda durar más; y por último, un Pasado que puede perseguir. Y de esto no quiero hablar mucho.