TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


¿Intocables?

15/02/2020

Es como 'aquello' de Elliott Ness, solo que esta vez quienes se creían intocables eran los malos y quienes han actuado de justicieros tienen pecado, pues permitieron en muchas formas distintas que el 'monstruo' engordase hasta la escándalo. En efecto, los gestores del Manchester City pensaban que jamás iban a 'tocarles', y la UEFA…

… pues la UEFA primero abrió las puertas de par en par a la creación de clubes-fantasma, irreales, gigantes de cartón piedra, sociedades deportivas o anónimas sin peso específico en el 'planeta fútbol' que de repente recibían suculentas inyecciones de dinero procedentes, mayoritariamente, del petrodólar. Después admitió que los países de donde salía todo ese dinero (Qatar, EAU, Bahrein…) se convirtieran directa o indirectamente en patrocinadores 'de facto' del fútbol europeo y mundial. Paulatinamente, y como consecuencia de lo anterior, los jefes del fútbol continental fueron subiendo el listón de las irregularidades, año tras año, para permitir que estos países-club alcanzasen una gloria deportiva (la 'Champions', básicamente) que jamás llegaba.

Así que cualquier aficionado neutral, asomado al 'conchabeo' sistemático entre los City, PSG y compañía y las elites del fútbol, se pregunta: ¿Cómo de gorda era la estafa del City como para que ni siquiera 'mamá UEFA' haya podido hacer la vista gorda una vez más?

El problema es la incapacidad de esta gente, nuevos dueños de clubes, caprichosos con dinero por castigo, para cumplir las normas: en sus países las normas son ellos, y trasladar eso a Europa no es posible. Lo han intentado («¿Cómo que son las reglas del juego? ¡Que las cambien!») hasta que el timo era insostenible. Ojo, aún quedan los recursos y las maniobras post-sanción, donde todo es posible… incluso que los tramposos sigan siendo intocables.