LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


El Ministerio del Tiempo

17/01/2020

Se le ha olvidado a Sánchez montar también el Ministerio del Tiempo. Ante la abrumadora creación de ministerios ‘ad hoc’, después de observar con asombroso pasmo la fotografía de todos los miembros del Gobierno, en lo que parece una secuencia sacada de la coreografía de Thriller, de Michael Jackson, y finalmente constatado el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, para mayor gloria e independencia del Ministerio Público, sobre todo después de volver a escuchar la cinta de Melgarejo, regreso necesariamente al recuerdo del fenecido y sepultado espíritu de la Transición Española, añorando melancólico el tema de Jarcha ‘Libertad sin ira’, que transmitía aquella ilusión del retorno de las libertades sin revanchismo y sin ira. Y cuando el estribillo dice aquello de ‘guárdate tu miedo y tu ira porque hay libertad, sin ira libertad y si no la hay sin duda la habrá’, centrándonos concretamente en esa duda que parecía plantearse sobre la consolidación de la libertad; ‘y si no la hay, seguro la habrá’, se me antoja ahora que la duda no se refería a la libertad, sino a la ira, que ha retornado eterna para consolidar las diferencias ancestrales entre la España estúpida y la España necia.
En la serie ‘El Ministerio del Tiempo’, que emitió con gran éxito Televisión Española, existía en España un ministerio secreto que realizaba viajes en el tiempo para evitar cambiar nuestro pasado con el fin de impedir una catástrofe o cambios problemáticos en el futuro. Cada misión se encomendaba a una brigada formada por un enfermero de nuestra época, un soldado de los tercios de Flandes y una mujer del siglo XIX, algo adelantada a su tiempo.
En mi delirio pueril, pretendo evitar la muerte del espíritu de la Transición y acudo en ayuda del Ministerio del Tiempo, no para evitar que se cambie nuestro pasado, sino precisamente para cambiarlo, evitando así la catástrofe del retorno de la ira.
La decisión es fácil. Envío de inmediato la brigada al año 2000, concretamente al 35º congreso del PSOE, donde José Luis Rodríguez Zapatero fue elevado a la secretaría general con el 41,69% de los votos, sólo nueve décimas y nueve votos más que los logrados por José Bono. Ahí empezó todo. Zapatero obtuvo 414 votos de los delegados, mientras que Bono fue respaldado por 405 delegados.
La misión es sencilla. En mi fantástico dislate, los miembros de la brigada disponen de un efectivo brebaje que, vertido adecuadamente en la bebida de alguno de los delegados que votaron a Zapatero, les provocará tal cagalera que les mantendrá indispuestos y ausentes en el momento de la votación.
A su regreso, en los pasillos del Ministerio la brigada escucha de fondo el tema de Jarcha: ‘...guárdate tu miedo y tu ira porque hay libertad...’.