Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Escapar de la guerra a través de twitter

01/03/2020

La pequeña Salwa, en los brazos de su padre Abdullah, juega a burlar las bombas que caen sobre Idlib. Como aquel juego de buenos y malos en un campo de concentración nazi, que inventó Roberto Benigni en La Vida es Bella, esta escena forma parte de la vida cotidiana de quienes no han podido escapar de la masacre y el horror de esta guerra en Siria que va ya para una década. Los dos ríen a carcajadas cada vez que el sonido de un proyectil se acerca. El padre está grabando la escena desde lo que parece su teléfono móvil. Salwa cree que esta guerra es de mentira y que las bombas son de juguete. Salwa y gran parte de todos nosotros, que parece que hemos olvidado que hay una guerra de las de verdad a las puertas de Europa. No se oyen voces desde el corazón de Europa, más bien la indiferencia ante miles de muertes, desplazados y refugiados en estos nuevos campos de concentración que nuestros presupuestos comunitarios están creando en las fronteras europeas. Es la misma Europa que utiliza a Turquía como escudo, policía y sheriff en el control de fronteras, el reparto de refugiados y la participación junto a los rebeldes en la guerra contra las tropas del régimen de Assad y la Rusia aliada. Las consecuencias del juego de la guerra de verdad son devastadoras. En nueve años más de 500.000 personas han muerto bajo las bombas y hay registradas más de 6,5 millones de personas sirias como refugiadas en otros países (más de la mitad en Turquía), 72.000 personas en Grecia, repartidos en campos de refugiados, pisos o alojamientos ocupados.

Estos días la ofensiva se cierne sobre Idlib. Turquía ha puesto en marcha la operación ‘escudo de primavera’ contra las tropas del gobierno sirio. Una jaula infernal para la población civil entre los bombardeos de unos y otros. Allí, Abdullah y Salwa juegan a que sus risas sean más fuertes que las bombas. Este vídeo ha llegado a manos de un amigo turco y de ahí a las redes sociales. Una potente marea ha hecho viral esta escena que han reproducido los principales medios de comunicación en todo el mundo. Días después Salwa y su familia estaban a salvo en Turquía gracias también a la mediación del gobierno. Es posible que el gobierno de Erdogan haya aprovechado esta acción, que ha conmovido a la comunidad internacional, para lavar su imagen y su responsabilidad en el conflicto. Pero sea como fuere y aunque otras familias no correrán su misma suerte, las risas de Salwa, la audacia de sus padres y el poder de las redes sociales les han puesto a salvo. Mientras el mundo entra en pánico por el coronavirus y las mascarillas se agotan, el virus de una guerra sangrienta, la masacre sobre población civil y el drama en el que sobreviven los refugiados, nos ha pillado bien vacunados.