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José Luis Muñoz

A SALTO DE MATA

José Luis Muñoz


Llamadas de atención sobre cuestiones patrimoniales

30/09/2021

Periódicamente, desde 1976, la Asociación Hispania Nostra da algún aldabonazo en nuestras descuidadas conciencias. Lo ha hecho con tal perseverancia que de aquellos primeros y lejanos avisos de apenas impacto mediático, menos aún en las esferas oficiales, se ha pasado a una situación en que cada nueva advertencia lejos de caer en saco roto produce una pequeña conmoción, de manera que cuando el dedo acusador apunta hacia un determinado lugar, se produce de inmediato una mirada atenta que, en muchos casos, es de descubrimiento, porque señala elementos concretos del patrimonio que se encuentran en situación de avanzado descuido y hacia los que, con frecuencia, nadie había mostrado especial preocupación por conservar.
Casi siempre, Hispania Nostra tiene razón cuando llama la atención poniendo nombre y lugar. Lo sabemos bien en Cuenca, donde viene señalando periódicamente elementos culturales en situación de peligro; sus llamadas de atención han servido para que algunos de ellos hayan podido salir de ese estado y entrar en otro más placentero. En los últimos días, la asociación ha puesto la mirada en dos situaciones de naturaleza radicalmente distinta, el bien conocido y pregonado Arco de Jamete, en la catedral, y las antiguas salinas de Salinas del Manzano. Por lo que se refiere al primer elemento, nada voy a decir que no se sepa, porque esta maravilla del Renacimiento ha merecido tantas páginas, fotografías y comentarios que hacen innecesario insistir en ello. Los males que ahora se ponen de relieve son bien conocidos y están siendo seguidos atentamente desde hace años, observando su evolución, pero de ahí a considerar que semejante obra está (o puede estar) en trance de desaparición hay un trecho considerable. Los problemas que tienen que ver con la conservación arquitectónica pueden remediarse con técnica y dinero y contando con ello no debería haber especiales problemas en considerar que el Arco de Jamete sobrevivirá a su delicada situación actual y podrá seguir recibiendo las maravilladas visitas de los turistas y los encendidos elogios de los cronistas.
Un caso bien distinto es el de las salinas, empezando por la originalidad de la advertencia porque estamos acostumbrados a que las llamadas de atención de Hispania Nostra (y en general de todos quienes tienen preocupación por el patrimonio) se dirijan a monumentos tipo iglesias, ermitas, conventos, palacios, castillos y similares. En esta ocasión se pone de relieve un elemento menor, que forma parte de un sector que hasta ahora ha merecido muy poca atención en nuestra provincia, el del patrimonio industrial, que cuenta con notabilísimos ejemplares que al haber perdido su utilidad inmediata entran en poco tiempo en situación de abandono y deterioro. Salinas hubo en Cuenca varias, conocidas desde tiempos de Roma y activas casi hasta llegar a la época moderna. Monteagudo de las Salinas, Minglanilla, Tragacete, Belinchón, Valsalobre, por ejemplo, fueron lugares que tuvieron este tipo de instalaciones, como las que ahora han llamado la atención de los ojeadores de la asociación conservacionista. El nombre de Salinas del Manzano proclama con toda evidencia cuán importante fue el papel que el sistema de extracción de sal por métodos naturales tuvo en este enclave de la Serranía. 
Cronistas históricos como Madoz o Torres Mena nos han dejado descripciones e informaciones sobre la importancia que la extracción de sal tuvo para las economías de estos lugares, hasta que la llegada de los sistemas industriales condenó a muerte su existencia. Pero si son inútiles ya como factor de producción, ello no significa que tengan que ser abandonadas. Son ejemplares únicos de un pasado que merece ser conocido y conservado, porque aportan la capacidad de que se pueda visualizar plásticamente lo que cuentan los libros de historia y los documentos de los archivos. Son elementos culturales, sociales, históricos y cuentan también con una proyección turística que en esta provincia, por desgracia, todavía no se considera como una necesidad útil y rentable, por más que ya va habiendo ejemplos de lo contrario. Lleva razón Hispania Nostra: las salinas de Salinas del Manzano deberían merecer la atención de los responsables de administrar las cosas públicas. Vamos a ver cómo reaccionan.