NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Disciplina y responsabilidad

26/03/2020

Creo que es lo último que necesitamos en este momento. Ni a nivel nacional ni tampoco a nivel regional. Hablo de la confrontación política. Bastante tenemos los ciudadanos con intentar superar esta situación como para tener que seguir viendo los enfrentamientos verbales entre unos y otros solo porque lo obligue el argumentario del partido.
Los ciudadanos, al menos mayoritariamente, estamos siendo disciplinados y responsables. Estamos en casa, aislados, tratando de llevar una vida lo más normalizada posible para que los nuestros no sufran más de lo debido.
Eso en el mejor de los casos, porque solo hay que pasar un rato en las redes sociales para descubrir los verdaderos dramas humanos y familiares que se ocultan tras esta crisis sanitaria, como para tener que estar encima aguantando los rifirrafes de los portavoces políticos, ya sea en un pleno del Congreso hasta casi las dos de la madrugada, o constantemente por vía telemática. No estoy diciendo que haya que dar un cheque en blanco al Gobierno, y concederle absoluta libertad de actuación. El apoyo a la declaración del Estado de Alarma, así como su ampliación hasta el 12 de abril no significa un apoyo incondicional. Claro que tiene que haber crítica. Y fiscalización. Pero no ataque constante a cualquiera de las decisiones que se adopten, y sí respaldo a las mismas. Es verdad que la compra de test rápidos defectuosos no ayuda. El Gobierno asegura que proceden de un proveedor con certificación europea homologada, pero el comunicado de la Embajada de China en nuestro país ha dejado en evidencia la precipitación en la toma de decisiones.
Ahora bien, siendo conscientes de que no creo que haya manual que determine el modo de actuar en una situación como esta, sigo pensando que la unidad de acción y el esfuerzo conjunto y coordinado son las armas más efectivas para combatir en esta amenaza bacteriológica. Los reproches constantes de Casado a Sánchez, y aquí en Castilla-La Mancha los de Núñez y Picazo a García-Page, solo contribuyen a contaminar más un ambiente en un momento en el que los ciudadanos necesitamos certidumbre. Un momento en el que más que respuestas necesitamos confianza. Las horas de encierro serían más llevaderas de saber que tenemos a unos líderes políticos que son capaces de permanecer unidos y trabajar, ahora sí que sí, por el bien común.
Utilizar las mascarillas, los respiradores y hasta hospitales sin el equipamiento adecuado como armas arrojadizas en esta crisis para conseguir réditos políticos es una de las malas consecuencias de esta crisis. La unidad que se da cada tarde en los balcones, en las muestras de solidaridad de unos vecinos con otros, o en las acciones altruistas de empresas y particulares para facilitar la labor de los sanitarios son las otras, las buenas consecuencias de esta crisis. ¿Podemos pedir a nuestros políticos la misma disciplina y responsabilidad?