TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Leyenda

19/04/2021

Aunque parezca imposible, es difícil escribir sobre Messi. Tal vez tenemos el 'síndrome del actor', ése que representaba una y otra y otra vez el mismo monólogo de pueblo en pueblo, tarde tras tarde, y terminaba hastiado del texto y de sí mismo y llegaba un punto en que todo salía de forma mecánica… justo en el momento en que ya no sabía si lo hacía mal o bien. Hay algo de eso, seguro, cuando nos toca hablar sobre Messi después de todo lo que se ha hablado de Messi: no queda ni un solo adjetivo por utilizar, ni un verbo libre, ni una metáfora virgen. Y sin embargo, hay que seguir haciéndolo porque doce o catorce años después sigue haciendo cosas asombrosas: declamando la misma obra majestuosa sin que nadie se aburra (todo lo contrario, continúa deleitando pueblo a pueblo, tarde a tarde) y la crítica, nosotros, tenemos que seguir diciendo una y otra vez lo mismo: es leyenda, un fuera de serie, asombroso, increíble, insaciable…

La final de Copa (siete títulos le contemplan, igualando el récord «inalcanzable» de Piru Gaínza) se decidió en cuatro goles y 'medio', el que no subió al marcador por un centímetro en el 'orsay'. En el primero, Messi filtra una maravillosa pelota a De Jong en el momento exacto para que el holandés dé el pase de la muerte a Griezmann; en el tercero, fabrica mano a mano con De Jong una jugada de precisión de relojero para meterle un pase cruzadito a la red; en el cuarto interpreta por centésima vez el desmarque indetectable al primer palo que todos conocen (sobre todo Jordi Alba) pero casi nadie detiene; en el 'quinto' inventa una asistencia al hueco para Griezmann, ligeramente adelantado; e incluso en el segundo (centro de Alba, cabezazo de De Jong), su desmarque es clave para llevarse la marca de Íñigo Martínez. ¿Qué escribir hoy? Lo que aquel crítico musical sobre María Callas: «Sigue igual» como el halago definitivo.