TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La elección

26/05/2020

Nos cuentan que el Real Madrid puede utilizar a Hakimi, el artista antiguamente conocido como Achraf, para fichar a Haland; que el Dortmund negociará fuerte para quedarse con el lateral y tal vez en ese tira y afloja pueda salir el nombre del delantero de moda (aunque en Alemania no lo tengan ni entre los tres mejores atacantes del campeonato, donde Lewandoski, Jadon Sancho o incluso el joven Havertz tienen más consideración… pero como a Haland lo quiere el Madrid, ya está todo el ruido hecho).

Con esa excusa, les planteo reformulado un viejo debate: ¿Qué prefieren, un lateral o un delantero? Y aunque la lógica te invita a responder «depende», el corazón siempre tira por el delantero. Es algo que no sucede en otros deportes, donde no hay diferencia efectiva entre el base o el alero, el portero o el pivote, el talonador o el zaguero. Todos son necesarios a partes iguales. Hay un bloque compacto funcionando al mismo ritmo. El fútbol, un deporte cuyo resultado base (haciendo una media gruesa del primer al último partido de la historia) es de 2-1, una diferencia exigua, otorga una importancia capital al gol, aunque el aficionado medio olvide que «marcarlo» y «evitarlo» es prácticamente la misma cosa en marcadores tan cortos. Siempre es más prosaico defender, claro, y que los focos apunten a quienes festejan los goles.

En este debate tontorrón, lleven al madridista al extremo: «¿Roberto Carlos o Raúl?», por ejemplo, acudiendo a la leyenda más reciente. Ahí lo tienen: una elección imposible entre un lateral y un delantero. No es tan sencillo como parece. Me jugaría un céntimo a que en algún despacho de Dortmund alguien está pensando: «Me quedo al mejor lateral de la Bundesliga, me dan 100 millones por Haland y ficho a Havertz, por ejemplo. Negocio redondo».



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